Gestividad patronal san antoniio de putina

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1. MITO DE FUNDACION DE LA FESTIVIDAD PATRONAL.
San Antonio de Putina profundamente católico, cuenta con orgullo tener como Patrón al traumaturgo de Padua, San Antonio. La simplicidad del pueblo, siempre busca una explicación a los hechos y al no encontrarlos forja la leyenda, explica en lo siguiente, el por qué San Antonio es el patrón de este pueblo.
La festividad de San Antonio de Paduatiene como origen en el mito de referencia que hacía alusión a los arrieros que solían transportan víveres, entre otras cosas. Ellos solían pasar por Putina con dirección a Bolivia, específicamente cuando pasaban descasaban en el cerro Sirpi Q’aqa, hermosa formación de rocas, de formas caprichosas que asemejan una aglomeración de cabezas de serpiente o la múltiple cabeza de un dragón legendariocomo cuentan los mitos. Los arrieros en ciertas ocasiones se dirigían al q’ato de Limata colindante entre Perú y Bolivia.
Sirpi Q’apa era tradicionalmente el lugar donde acampaban los arrieros, ya que por no existir en esos tiempos el actual puente sobre el rio Putina, era dificultoso el paso al lado del pueblo por el riesgo que se corría con los animales cargados. De manera que, mientras los mulosdescasaban en Sirpi Q’aqa los arrieros podían atravesar el río y llegar hasta el pueblo para proveerse de lo que necesitaban.
Los arrieros de nuestro mito acamparon pues en Sirpi Q’aqa y después de tomar las precauciones del caso, se echaron a dormí. Mas, al día siguiente, apenas rayo el alba, el estupor y la sorpresa se pinto en el curtido rostro, pues, inexplicablemente los mulos que formabanla recua habían desaparecido, sin dejar el menor rastro.
El capataz de los arrieros, lleno de ira, dispuso la búsqueda de los animales, pues no era otra cosa que ladrones podían habérsela llevado. Y es así que cada uno de los arrieros se dirigieron en diferentes direcciones. Pero al promediar la tarde, uno tras otro volvían, sin haber encontrado el menor rastro de las mulas desaparecidas, mientrasel capataz, solo hallaba pedir a San Antonio, el Santo de su devoción, para que lo ayudara en este problema.
Ya el día se agotaba y los rayos solares desaparecían, uno de los arrieros que había tomado el camino hacia el sur, por el camino conocido Ccanco, divisó a la distancia, primero una ligera polvareda, que poco a poco fue tomando cuerpo hasta revelar la presencia de una numerosa recua demulos. Conforme se acercaba, el arriero pudo comprobar que se trataba nada menos que de la recua desaparecida. Contó y vio que no faltaba ningún mulo. Pero lo que le llamo poderosamente la atención, fue el hecho de que, quien arreaba los animales, era un sacerdote franciscano que usaba su propio cordón como látigo para apurar el paso de los mulos y este sonreía.
En cuanto se encontró con el primerode los animales de la recua, perdió momentáneamente de vista al sacerdote al tropezar con una piedra. Cuando volvió a levantar la cabeza para saludar al clérigo que tan Sirpi Q’aqa b extrañamente le devolvía los mulos su sorpresa fue enorme al constatar que este había desaparecido misteriosamente, como si la tierra lo hubiera tragado. En vano el arriero lo busco, llamo a voces; pero nada.Sobrecogido de cierto temor, a la vez, alegre por el feliz hallazgo de los mulos, volvió sobre sus pasos, llegando a Sirpi Q’aqa lugar donde había dejado a sus compañeros, a quienes conto, como había encontrado los mulos perdidos.
En este momento el capataz agradecido, saco del pecho una estampita de San Antonio de Padua para besarlo y agradecerle por la devolución de sus animales y, cuando vio estaimagen el arriero que había encontrado los mulos reconoció al Fraile que estaba impregnado en la estampita y que este conto que el Fraile había desaparecido extrañamente.
No cabía la menor duda, San Antonio había acudido en ayuda de su devoto arriero y detenido la recua, que sin su intervención los mulos hubieran desaparecido sin dejar rastro alguno.
Agradecido el capataz, hizo construir una...
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