Hermandad de la sangre

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Amarte es mi destino

Kathryn Smith

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Kathryn Smith
Editorial: Grupo Planeta, Esencia / Julio 2009
ISBN: 978-84-08-08706-9
Género: Paranormal / Fantástico
Serie: 6º- La Hermandad de la Sangre - Smith

Título original: Night After Night
Editorial original: Avon / Febrero 2009
ISBN original: 0061632708

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Soy Temple, guardián del  Grial de sangre…
Siglos atrás, estemagnífico cáliz selló mi destino como vampiro, y ahora soy su protector. Muchos me han perseguido para conseguirlo, pero sólo Vivian ha logrado alcanzarme. Fuerte, encantadora y atormentada… me siento más atraído por ella de lo que debería, pero su lealtad es para un hombre decidido a destruirme. Sin embargo, no se me puede encerrar en una jaula tan fácilmente, y ahora el captor se ha convertido encautiva.

Aunque sus turbulentos ojos me tientan, hay mucho en juego; no simplemente mi vida, sino las de mis hermanos vampiros. Y no descarto utilizar a Vivian para lograr mis propósitos, aun cuando eso signifique renegar de mi propio corazón. La batalla por acabar con la guerra acaba de comenzar, y debo luchar… ojala pudiera condenar mi deseo.

Capítulo 1

En algún lugar de Europa, 1899—Debería matarla. Que pudiera o no hacerlo no le preocupaba; lo que le preocupaba era por qué no lo había hecho aún.

Tumbado en el catre de aquella oscura celda, Temple oyó las pisadas en el piso superior. Su visitante se dirigía, con pasos largos y firmes, hacia la puerta que conducía al sótano donde lo tenían encerrado desde no sabía cuándo. A esas alturas, conocía esos pasos casi tan biencomo los suyos propios. Ese sonido destacaba siempre entre la neblina en que lo mantenían; una neblina que iba despareciendo a medida que transcurrían los días, aunque él seguía fingiendo que las drogas le hacían efecto.

Sí, ahora que había recuperado su fuerza, estaba más que tentado de matar a su dulce carcelera.

Estaba tentado de hacerle un montón de cosas.

Cuando lo atraparon, lesuministraron algún tipo de droga, un veneno que le adormeció los sentidos hasta dejarlo inconsciente, y lo mantuvieron sedado durante todo el trayecto. Cuando por fin llegaron a su destino, estuviera donde estuviese ese maldito lugar, sustituyeron la droga por opio, enormes cantidades de opio, y dejaron que se lo administrara la única persona capaz de lidiar con él. La única persona que creían que,llegado el caso, podría enfrentársele.

Vivian.

Siempre que iba a verlo, el corazón de ella latía descontrolado. Temple lo sabía porque podía oírlo. Tumbado en su cama, en aquella prisión de plata, podía oírla acercarse, y oír sus latidos acelerados.

Ser un vampiro tenía sus ventajas, y una de ellas era saber cuándo una mujer se sentía físicamente atraída por él. Vivían lo estaba. Y tambiénlo temía con igual o mayor intensidad. No era nada personal, se debía a su condición de vampiro. Pero por más que le tuviera miedo, el corazón no se le aceleraba por ese motivo.

Gracias a Dios, ella no podía oír cómo el corazón del propio Temple reaccionaba al verla.

Podía oler el suave aroma a melocotón que desprendía su piel mientras bajaba la escalera. Se quedó tumbado. Tras sufrir eldolor de sus llagas durante tres días, había aprendido la lección. El suelo estaba recubierto con motas de plata que le habían quemado las plantas de los pies al intentar escapar. Y por si con las quemaduras y el opio no bastase, cada hora aparecía un guarda que rociaba agua bendita en los barrotes.

A pesar de todo, ni siquiera recordar las llagas disminuyó el placer de volver a verla. Y ahora quepodía distinguirla con claridad, la observó con detalle. Oh, podría matarla sólo por ser uno de ellos, pero era innegable que aquella mujer era en sí misma un pedazo de cielo.

Como mínimo, debía de medir un metro ochenta; era difícil de precisar pues no había tenido el placer de estar de pie a su lado. Iba vestida con camisa, pantalones, chaleco y botas, pero nadie la confundiría con un...
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