Juliana que mala eres

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  • Publicado : 5 de marzo de 2012
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Juliana que mala eres
Después de mucho sufrimiento, docenas de tazas de café, noches en vela, horas de estudio y una ayuda extra de parte de un profesor, finalmente conseguí ganar todas las materias del último año escolar. Contra viento y marea saqué adelante una tarea que muchos veían imposible y algunos otros deseaban que no lograra. Tal vez mi sed de restregarles el cartón a los que no metenían confianza fue mi mayor motivación.
Con mis notas en mano y a solo dos semanas de la ceremonia, ahora mi principal meta consistía en conseguir una pareja para que me acompañara a la fiesta de graduación. Con tan solo dieciséis abriles a cuestas de los cuales pasé los últimos doce estudiando a doble jornada en colegio de hombres y mis ratos libres pateando un balón de futbol, tuve poco tiempo detratar al sexo opuesto. Sin embargo, mi gusto era exquisito y a la vez exigente por lo que deseaba a toda costa que la elegida fuese una fina doncella.
Mi vecina Juliana reunía todos los requisitos. En sus primaverales quinces, su cara expresaba la dulzura de la caña de azúcar. Los ojos, vivos y llenos de discreta picardía, evidenciaban una lascivia escondida que hervía de su fogoso cuerpo. Loslabios carnosos contrastaban con su nariz fileña. El cabello, liso y obediente caía en una cascada de hilos dorados sobre sus menudos y bronceados hombros. Las piernas como esculpidas en mármol por Miguel Angel, enloquecían mis deseos varoniles. Todo, todo en ella estaba bien formado, en la medida justa de la perfección. Juliana me traía de cabeza y botando babas por esos días.
Tan torpe para losmenesteres del amor como siempre he sido, veía inalcanzable a mi juvenil vecinita. O peor aún, ella me lo hacía sentir. Cada vez que por casualidad nuestras miradas se cruzaban, me castigaba volteando sus verdes ojos parpadeando con la rapidez de las alas de un colibrí. Con cada aleteo de sus largas pestañas mi corazón se desgarraba a cuenta gotas.
Al llegar a un sitio donde ella estuvierareunida con varias amigas, tan pronto sentía mi presencia inmediatamente se retiraba diciendo –ya vengo- pero la triste realidad era que nunca regresaba. Si era ella quien llegaba a la reunión, saludaba a todos y uno por uno recibían su beso, hasta cuando llegaba mi turno, me saltaba y continuaba con el siguiente dejándome ilusionado y a la espera de sentir sus jugosos labios en mi mejilla.
Sus amigasme comentaban a solas que hablaba de mi todo el tiempo pero lamentablemente nada bueno. –Juliana dice que eres un flaco desgarbado, que tus chistes son flojos, que no tienes buenos modales y que se nota a leguas que no sabes besar- decían con tono irónico y despectivo.
Cuando me veía jugando en la calle (bola de trapo, bolita de uñita o cualquier otra actividad) se inclinaba por mis rivales sinimportar quienes fueran. Menospreciaba mis triunfos y se burlaba de mis derrotas. Fácilmente hubiera podido azotarme con el látigo de la indiferencia y todo hubiera sido menos doloroso pero por alguna razón que no comprendí se empeñaba en hacerme la vida de cuadritos.
Al acercarse la fecha de la conmemoración académica, mi vecina Juliana incrementó notablemente sus pasadas frente a mi casa. Envarias ocasiones alcancé a pensar que me estaba haciendo sombra y una vez me decidía a salir en su búsqueda, ella aceleraba el paso y de inmediato claudicaba en mis aspiraciones.
Todo ese comportamiento influyó para que mis intenciones de acercármele y hablar con ella fueran sepultadas de una vez y para siempre. Por supuesto que era ella a quien quería de acompañante para mi fiesta de graduaciónpero el solo pensar su forma tosca de darme un rotundo NO por respuesta me impedían siquiera intentarlo.
Ya me la podía imaginar asistiendo a la ceremonia pero acompañada de Eduardo, el galán de mi curso, quien por esos días rondaba mi cuadra como gavilán pollero en busca de su presa. Eduardo tenía todo aquello de lo que yo carecía, buen porte, labia, seguridad y un Chevrolet Monza automático...
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