JUVENTUD – J. M. COETZEE

JUVENTUD – J. M. COETZEE
EDITORIAL SUDAMERICANA
Título original: Youth
Traducción de Cruz Rodríguez Juiz
1ª. Edición argentina, Octubre 2003
Impreso en Argentina
1
Vive en un apartamento de una sola habitación junto a la estación de
ferrocarril de Mowbray que le cuesta once guineas al mes. El último día
laborable de cada mes coge el tren para ir a la ciudad, a Loop Street,
donde A. &B. Levy, agentes inmobiliarios, tienen su placa metálica y su
despacho minúsculo. Al señor B. Levy, el menor de los hermanos Levy,
le entrega el sobre con el alquiler. El señor Levy vacía el sobre encima
de su mesa abarrotada y cuenta el dinero. Gruñendo y sudando, le hace
un recibo.
-¡Voilá, joven! -dice, y se lo da haciendo una floritura.
Se esfuerza mucho para no retrasarse con el alquilerporque está en el
apartamento de manera fraudulenta. Cuando firmó el contrato de
arrendamiento y les pagó la entrada a A. & B. Levy, no rellenó su
ocupación con «estudiante», sino con «ayudante de bibliotecario», y dio
la biblioteca de la universidad como dirección de trabajo.
No es mentira, o no del todo. De lunes a viernes trabaja atendiendo el
mostrador de la sala de lectura por lasnoches. Es un trabajo que la
mayoría de los bibliotecarios, sobre todo mujeres, prefieren no hacer
porque por las noches el campus, situado en la ladera de una montaña,
resulta demasiado lúgubre y solitario. Incluso él siente un escalofrío
cuando abre la cerradura de la puerta y avanza a tientas por el pasillo a
oscuras hasta el interruptor central. A un maleante le resultaría muy
sencilloesconderse entre las estanterías cuando el personal se va a
casa a las cinco en punto, luego desvalijar las oficinas vacías y esperar
en la oscuridad para atacarlo a él, el ayudante de noche, y quitarle las
llaves.
No hay muchos estudiantes que usen la biblioteca por la noche; en
realidad, muy pocos saben que está abierta. Así que no tiene mucho

que hacer. Los diez chelines por noche que ganason dinero fácil.
A veces se imagina que una chica guapa con un vestido blanco entra en
la sala de lectura y se queda deambulando después de la hora de
cierre. Se imagina que le enseña los misterios del taller de
encuadernación y de la sala de catalogación y que luego sale con ella a
la noche estrellada. Nunca sucede.
Trabajar en la biblioteca no es su único empleo. Los miércoles por latarde ayuda en las tutorías de primer año del departamento de
matemáticas (tres libras a la semana); los viernes dirige comedias
escogidas de Shakespeare con los alumnos de diplomatura de teatro
(dos libras con diez), y a última hora de la tarde trabaja en una escuela
de refuerzo de Rondebosch enseñando a unos cuantos bobos a pasar el
examen de matriculación (tres chelines por hora). Durante lasvacaciones trabaja para el municipio (Departamento de Vivienda)
sacando datos estadísticos de encuestas a domicilio. En conjunto,
cuando suma todo lo que gana, anda bastante holgado de dinero: lo
bastante como para pagar el alquiler, las tasas de la universidad,
aguantar el tipo e incluso ahorrar un poco. Puede que solamente tenga
diecinueve años, pero se las apaña solo y no depende denadie.
Las necesidades corporales las trata como cuestiones de simple sentido
común. Todos los domingos hierve huesos con tuétano, judías y apio
para preparar una olla grande de sopa que le dure toda la semana. Los
viernes visita el mercado de Salt Lake en busca de una caja de
manzanas o guayabas o la fruta que esté de temporada. Todas las
mañanas el lechero le deja una pinta de leche en lapuerta. Cuando le
sobra, la cuelga encima del fregadero en una media vieja de nailon y
hace queso. Además, compra pan en la tienda de la esquina. Es una
dieta que aprobaría Rousseau, o Platón. En cuanto a la ropa, tiene una
chaqueta y unos pantalones buenos que se pone para ir a clase. El
resto del tiempo, hace durar la ropa vieja.
Está demostrando algo: que todo hombre es una isla. Que uno no...
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