La muerte como tema en teatro corsario

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Urdiales y “la Burlona”
Miguel A. Varela. Director del Teatro Bergidum (Ponferrada)
A lo largo de casi tres décadas de trabajo como actor, director y dramaturgo de Teatro Corsario, Fernando Urdiales dirigió veinticuatro montajes, desde “Sin abuso de desesperación”, sobre piezas cortas de T. Williams, en 1982, a “El caballero de Olmedo” en 2009. Su vocación teatral había nacido sin embargo muchoantes, como el propio director cuenta con gracia en las notas de “Agenda oculta: breve relación de anécdotas para amenizar currículum”, un texto encontrado entre los papeles de su archivo que ha sido acertadamente publicado en la página sobre su trayectoria artística de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:
“Hijo de ferroviario, se traslada con sus padres a León (lugar de origen de todoslos miembros de su familia hasta la generación actual). Allí cursa el bachillerato y se inicia desde los trece años en la práctica de su vocación teatral. Primero ejerce como actor y luego asume tareas de dirección. En los primeros años se educa en una «instructiva» colección de textos, disparatadas adaptaciones para el sexo masculino de la colección «Galería Salesiana». Tras un estrepitoso fracaso(por realizar «oscuros» entre las diferentes escenas de una versión del Quijote, que acabó en medio del estrépito y el alboroto del auditorio escolar) un profesor que le apreciaba le aconsejó que nunca jamás volviera a hacer teatro”.
Posteriormente “inicia sus labores de director-empresario en el preuniversitario con un grupo mixto. Pone en escena «Un tic-tac de reloj» de Alfonso Paso y J.Gordón. Esto le conduce a la ruina (a él y a sus vocacionales compañeros y compañeras) y a la necesidad de solicitar a los empresarios de los teatros de la provincia de León y a la empresa del autobús que les facilitó la gira que les perdonen la deuda, cosa que consigue a trancas y barrancas dada su insolvencia económica”.
Esa temprana pasión por la escena se consolida a principios de los ochenta,cuando deja su trabajo de médico en el Hospital de San Juan de Dios de Palencia y funda compañía propia. En esa “Agenda oculta” resume así el episodio: “No consigue el ascenso de categoría que le corresponde. La comunidad de religiosos que administra el Hospital vota con bolas blancas y negras los ascensos. Aparecen dos bolas negras. Se reafirma en abandonar la práctica de la psiquiatría y de lamedicina en general para dedicarse a su vocación más intensa, el teatro. Pide la liquidación en el Hospital y con este capitalillo funda el Teatro Corsario y sufraga los primeros gastos de la compañía”.
Urdiales emprende esta aventura escénica con los últimos coletazos del llamado teatro independiente, nacido en la década de los sesenta, con un amplio bagaje que se mueve entre los referentes de lavanguardia escénica europea, en la medida en la que pudieran ser conocidos en aquel momento en España, y el naturalismo stanislavskiano americano. Sus primeros montajes se acercan, con estos parámetros, a autores como Tennessee Williams, a poemas de Lewis Carrol o de Antonin Artaud, o a comedias cortas de Jardiel Poncela, el más surrealista de los dramaturgos españoles. Esta etapa culmina con elinquietante “Insultos al público”, de Peter Handke.
El actor Luis Miguel García recuerda con cierta sorna aquel estreno: “El resultado fue estupendo artísticamente hablando e inmejorable respecto a la respuesta del público: conseguimos echarle del teatro o dejarle con la boca abierta”. Luismi acierta el sostener que “Fernando navegaba dentro de su tiempo entre el paraíso y la crueldad, entre el humorsurrealista y la provocación”, un espíritu que el director sabrá mantener a lo largo de su carrera. Urdiales se replantea el repertorio de la compañía, convencido de que “al público no se le puede meter a las bravas determinados planteamientos estéticos”, como señaló Felipe Pedraza en las últimas Jornadas de Olmedo Clásico, y haciendo suyo el axioma de que “no consiste en hacer un teatro...
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