Metodo le brun para la felicidad

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METODO LE BRUN PARA LA FELICIDAD
Juan Mayorga
PERSONAJES: - Le Brun
- Margarita
 
 
Le Brun- Mi nombre no es Le Brun. Le Brun era un hombre del siglo diecisiete y yo soy un hombre de este siglo. Le Brun era un idealista y yo trabajo por dinero. Le Brun nunca salió de París y yo actúo en cualquier lugar donde me paguen, excepto en París. Durante diez años, he aplicado el método Le Brunen todo el mundo, pero nunca en París. En París, ni por todo el oro del mundo. En París, jamás.
Hace diez años, en un experimento que el tiempo reconocerá como histórico, ensayé por primera vez el método Le Brun. En un sótano de Berlín, sobre tres pacientes: los hermanos Walter, Wilhelm y Wolfgang Grosz. Como ustedes, aquellos tres enfermos acudieron atraídos por un anuncio en el periódico, enla sección deportiva: “Gaudium in una ora. Le Brun via”. Desde hace diez años, ese mismo anuncio ha atraído a gentes de todo el mundo. También ustedes se han sentido llamados por él: “La felicidad en una hora. Método Le Brun”. Por eso están aquí. Están aquí y, sin embargo, sus miradas expresan recelo. No les reprocho su desconfianza, les han engañado demasiadas veces. Temen perder el tiempo. Temenser objeto de burla. Temen ser humillados. Han venido en secreto, avergonzados de que sus familias puedan enterarse. En realidad, sólo han venido porque ya han intentado todo lo demás.
Sé lo que están pensando: “Otro charlatán”. No. Yo no. Yo no soy un charlatán. Soy un científico. Soy un científico y mi trabajo se basa en un método científico.
Abril de mil seiscientos diecisiete, en París.Después de una vida consagrada a la observación de la naturaleza humana, Charles le Brun pronuncia su conferencia “Sobre la expresión de las pasiones”. Le Brun demuestra que hay diecinueve pasiones humanas, ni una más ni una menos, que corresponden a diecinueve expresiones faciales. Le Brun las encontró, y fue capaz de dibujarlas ante un asombrado público. Aquellos dibujos, los diecinueve dibujos deLe Brun, se convirtieron en pasto de la leyenda. ¿Los quemó al final de su conferencia? ¿Hizo que los enterrasen con él? ¿Qué fue de los dibujos de Le Brun?
Aquí están, en esta carpeta. Las diecinueve posibilidades del rostro humano. Las diecinueve posibilidades de la vida de un hombre. La Humanidad.
La Humanidad, sí, de eso se trata. Eso es lo que está a punto de hacerse presente aquí, anteustedes, hoy. En esta mujer.
La llamaremos Margarita, si bien ése no es su nombre. Por alguna razón, ella prefiere ocultar su identidad. No acaba de aceptar que éste sea un trabajo honrado. Tales escrúpulos, sin embargo, no la impiden aceptar su cuarenta y nueve por ciento. Cincuenta y uno / cuarenta y nueve, así lo pactamos hace diez años. Hace diez años, yo vagaba sin rumbo con esta carpeta, a laque no sabía dar utilidad. No supe qué hacer con estos dibujos hasta que me encontré con Margarita. En Amsterdam, en un escaparate. El ser más falso que he conocido nunca. Durante unos minutos, desde el otro lado del cristal, consiguió hacerme creer que me amaba. ¡Que me amaba! ¡A mí!
Ella no había oído hablar de Le Brun. “¿Sería usted capaz de poner estas caras, señorita?”, le pregunté.Margarita- “Diez dólares por cara”. Por entonces, todo el mundo pagaba en dólares.
Le Brun- “¿Sería usted capaz de poner estas caras?”. Fue como pedir a Pitágoras que sumase dos más dos. Margarita podía expresar cualquier emoción y pasar de una a otra con la sencillez de quien chasca los dedos. Pero Margarita no se limitó a poner caras. También sus manos, sus brazos, su cuerpo entero... Enseguidacomprendí que era el cuerpo adecuado al método Le Brun.
Margarita- Diez dólares por dibujo: ciento noventa dólares. Desesperación, tristeza, llanto, dolor, miedo, tedio, desprecio, cólera, odio, celos, amor, admiración, deseo, placer, sorpresa, risa, esperanza, alegría, felicidad. Felicidad. Yo nunca la había sentido. Salí del escaparate y caminé tras él.

Le Brun- Ha llegado el momento de descubrir...
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