Obras de jose martir

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La Bella Otero ( 1868-1965)
José mártir

Cuando en la madrugada del 10 abril de 1965 murió la vieja loca solitaria que desde hacía años malvivía en una diminuta habitación de un antiguo hotel de Niza, nadie lloró. No hubo llantos, ni flores, ni bellos funerales, ni se derramó tinta en los diarios, ni los altos mandatarios del mundo llevaron luto ni público ni privado. No hubo hermosa notanecrológica ni hubo epitafio para la historia. Aún hoy, cuarenta y dos años después, en la sencilla tumba donde reposa la vieja sólo se lee C. Otero. A la mujer que un día fue, desde luego, no le hubiera gustado saber que así iba a ser el fin de sus días. Agustina Otero Iglesias nació en noviembre de 1868, en un pequeño pueblo de Pontevedra donde el hambre y la pobreza eran más frecuentes que lafelicidad; en uno de esos pueblos donde quien destaca, por una u otras causas, desata las iras enrabietadas del resto de los vecinos porque, en la triste existencia de éstos, lo único que se considera bueno es dejarse llevar, pasar desapercibido, con sobriedad y amargo silencio. En una de esas aldeas, en fin, de las que estaba llena la Galicia de mediados del siglo XIX. Y allí, la pequeña Agustina erauna más. Una más de los hermanos Otero, hijos de madre soltera, que se hacinaban en una pequeña cabaña de apenas 40 metros cuadrados.La pequeña Agustina dejó de ser una vecina de Valga (que así se llamaba su aldea) común cuando, con apenas diez años, un desalmado la abordó en un camino y la violó brutalmente, dejándola inconsciente y haciéndole sufrir una hemorragia que la tuvo al borde de lamuerte durante varios días. El violador fue encarcelado, pero los pueblos como Valga solían caracterizarse, en la época, por ser maledicentes y brutos : si Agustina ya no era virgen, aunque tuviera diez años de edad, Agustina ya no tenía por qué ser respetada por nadie. Y los comentarios la hicieron madurar demasiado rápido. Cuando un teatro de cómicos portugueses visitó las proximidades de Valga, unajovencísima Agustina vio la posibilidad de huir de las habladurías y del hambre. Con doce años, la niña ya era vistosa y bonita, y los cómicos la aceptaron bien. Bailaba como si el demonio se la llevase, por y para los hombres que continuamente iban en su búsqueda. En épocas de hambre, sobre todo después de dejar el circo ambulante, recurrir a la prostitución era algo que reportaba a Agustinamucho y muy fácil dinero. Las correrías llevaron a la muchacha hasta Francia, el país de la libertad, de la Belle Èpoque, de la alegría de finales del XIX; y allí ideó la primera de las muchas mentiras : su nombre, a partir de entonces, sería Carolina. Ahora baila, petite!!. Ferdinand Bellini se enamoró de una Carolina Otero, a la sazón de 24 años, recién llegada a París con sus contundentes y casiperfectas medidas (97-53-92, según relató el mismo maestro), cuando tras esa orden la joven empezó a contorsionarse de forma exótica y sensual para él. Era el inicio de una carrera fulgurante por todos los cabarets de París, de una leyenda viva y tan sexual que muchos hombres se quitarían la vida por no obtener sus favores. Pero la vida misma de Carolina era una invención. A medida de que fueconociendo el lujo y el dulce de la elegancia, de las fiestas de sociedad y del amor de los grandes mandatarios mundiales, sus mentiras fueron creciendo. Decía que había sido una condesa, que había sido víctima de un romántico secuestro y que desde pequeña alternaba en la corte del rey de España. Y tanto los franceses como los americanos, entre los que tuvo innumerables amantes, se lo creyeron.Carolina bailaba, bailaba como las sirenas nadan en las profundidades del mar, como las serpientes, y entre tanto amaba. Por sus brazos pasaron multitud de hombres que la colmaron de deseos, joyas, dinero y placeres. La amó William Vanderbilt (y lo hizo por siempre); lo hizo Alberto de Mónaco, que la aficionó a la ostentosa vida de los casinos, Leopoldo de Bélgica, Alfonso XIII, el príncipe de Gales y...
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