Olvido que seremos

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  • Publicado : 16 de mayo de 2011
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En diciembre pasado por casualidad cayó en mis manos el libro de Héctor Abad Faciolince, “El olvido que seremos”. Debo aclarar que no soy lector feliz de bestsellers ni novelas de moda. En realidad,leo los libros con años de retraso, porque creo que así los digiero mejor, cuando ha pasado el boom de las reseñas de revistas y diarios, en que cada crítico busca más mostrar su sabiduría sobre eltema que contarnos por qué leer el libro.
Lo anterior es la introducción para comentar un libro que leí de un tirón, en día y medio de ocio, con la sensación de liviandad que confiere el espacio vacíoque va de navidad a año nuevo, en que ya han pasado las carreras de las compras de regalos y aún no nos atosiga el año nuevo abrumador con todas sus tareas por hacer. Lo leí en la casa de mis abuelos,en una habitación amplia y callada. Lo leí, confieso, sin tener conciencia clara de que el autor es el hijo del Médico Héctor Abad Gómez, padre de la Medicina Preventiva en Colombia, solo con lareferencia de que escribía una columna en un semanario reconocido. Tal vez algún día leí una de sus páginas, pero nunca lo había leído como novelista. En fin, pareciera que en la casualidad de que ellibro llegara a mis manos sin buscarlo concurrieran muchas circunstancias que me facilitaron su lectura.
¿Facilitarme su lectura? Debo decir en primer lugar, que es un libro fácil de leer. Demasiadofácil, para mi gusto. Encontrar vocablos nuevos, figuras literarias, giros semánticos en lo que leo me hace disfrutar más el contenido. Es como llegar al fondo a través de una bella forma. El libro de AbadFaciolince está escrito en un lenguaje cotidiano, más que coloquial. Las figuras literarias son escasas, aunque bellas. Es tan sencillo de leer que parece un cuento que te estuviera narrando elvecino. No sé si es voluntaria esta sencillez o el autor no quería complicarse con el lenguaje para narrar lo que quería contar. Es claro, como lo relata el mismo Abad Faciolince, que debió esperar años...
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