Raza de media noche - libro i

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EL BESO DE MEDIANOCHE

LARA ADRIAN
Grupo soñando despiertas

El beso de medianoche
Lara Adrián

Traducción de Lola Romaní
TERCIOPELO

Título original: Kiss of Midnight
Copyright © 2007 by Lara Adrián

Primera edición: febrero de 2008

© de la traducción: Lola Romaní
© de esta edición: Libros del Atril, S.L.
Marqués de l'Argentera, 17. Pral. 1.a
08003 Barcelonacorreo@terciopelo.net
www.terciopelo.net

Impreso por Puresa, S.A.
Girona, 206
08203 Sabadell (Barcelona)

ISBN: 978-84-96575-75-2
Deposito legal: B. 52.710-2007
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico,electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la editorial.

Para John, cuya fe en mí nunca
ha vacilado, y cuyo amor, espero,
nunca se desvanecerá.

Prólogo

Veintisiete años atrás

Su niña no dejaba de llorar. Había empezado a mostrarse inquieta en la última estación, cuando el autobús de Grayhound a Bangor se detuvo enPortland para recoger a más pasajeros. Ahora, un poco después de la una de la madrugada, casi habían llegado a la estación de Boston y esas dos horas que llevaba intentando tranquilizar a su niñita la estaban, tal y co-mo dirían sus amigos de la escuela, sacando de sus casillas.

El hombre que se encontraba en el asiento de al lado probablemente tampoco estaba muy contento.

—Sientomucho esto —le dijo ella, dirigiéndose para hablarle por primera vez desde que habían subido al autobús—. Normalmente no tiene tan malhumor. Es el primer viaje que hacemos juntas. Supongo que tiene ganas de llegar a su destino.

El hombre cerró los ojos y los abrió lentamente, en un gesto de asentimiento, y sonrió sin enseñar los dientes.

—¿Adonde se dirigen?

—A Nueva York.—Ah. La Gran Manzana —murmuró él. Su voz sonaba seca, casi ahogada—. ¿Tiene usted familia allí o algo?

Ella negó con la cabeza. La única familia que tenía se encontraba en un pueblo provinciano cerca de Rangeley, y le habían dejado claro que tenía que apañárselas por sí misma.

—Voy por trabajo. Quiero decir, que espero encontrar trabajo. Deseo ser bailarina. Quizá en Broadway, o ser unade las Rockette.

—Bueno, desde luego es usted muy guapa.

El hombre la miraba fijamente ahora. El autobús estaba oscuro, pero a ella le pareció que había algo raro en sus ojos. Otra vez la misma sonrisa tensa.

—Con un cuerpo como el que tiene, tendría que ser usted una gran estrella.

Ella se sonrojó y bajó la mirada hasta el bebé que lloraba en sus brazos. Su novio deMaine también tenía por costumbre decirle cosas como ésa. Le solía decir muchas cosas para llevársela al asiento trasero del coche. Y ya no era su novio, tampoco. No desde el último año del instituto, cuando ella empezó engordar a causa del embarazo.

Si no lo hubiera dejado para tener a la niña, se habría graduado en verano.

—¿Ha comido algo hoy? —le preguntó el hombre mientras elautobús reducía la velocidad y entraba en la estación de Boston.

—La verdad es que no.

A pesar de que no servía de nada, ella mecía a la niña entre los brazos. El bebé tenía el rostro enrojecido, los pequeños puños apretados y lloraba como si se acabara el mundo.

—Qué coincidencia —dijo el desconocido—. Yo tampoco he comido nada. Me iría bien tomar algo. ¿Se anima aacompañarme?

—No. Estoy bien. Tengo unas galletas saladas en la bolsa. Y de todas maneras, creo que éste es el último autobús a Nueva York esta noche, así que no voy a tener tiempo de hacer gran cosa más que cambiar a la niña y descansar. Gracias, de todas formas.

El no dijo nada más. Simplemente la observó mientras ella recogía sus cosas ahora que el autobús ya había parado en su...
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