Traga fuegos

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  • Publicado : 19 de septiembre de 2010
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Algunos por gusto, otros por necesidad, varios jóvenes iluminan con llamas los cruceros más transitados de la ciudad. Malabaristas del fuego y ‘dragones’ de gasolina comparten -a veces, pelean- la vía pública entre autos y miradas atentas e indiferentes, en busca de unas cuantas monedas para sobrevivir o divertirse.
Ver el desfile de vendedores, promotores o de quienes con un trapo y un poco deagua enjabonada buscan ganarse el pan de cada día limpiando parabrisas en un crucero, empieza a ser parte del vivir cotidiano de los laguneros que transitan en cuatro ruedas la ciudad.
A aquéllos se ha sumado un grupo de supervivientes urbanos que se ganan la vida jugando con fuego, al mejor estilo circense: payasos, saltimbanquis, maromeros y tragafuegos, alumbran las esquinas más concurridas.Para algunos automovilistas este tipo de situaciones suelen tornarse incómodas. María Luisa, una joven estudiante de sexto semestre de comunicaciones, dice que en algunas ocasiones se siente intimidada, sobre todo con las personas que limpian los carros, porque según ella son muy insistentes, “prefiero darles monedas a quienes hacen maromas con palos y fuego en las esquinas, porque es como sifuera un trabajo, se están ganando la vida honradamente”.
Comentarios como el de María Luisa existen a montones, tantos como manos hay detrás de un volante, algunos con una opinión negativa y otros con una positiva, acerca del fenómeno de las esquinas y los supervivientes que habitan en ellas, jugando entre automóviles y luces de semáforo, muchas veces a 40 grados de temperatura y bajo los rayos delSol. Jesús Alonso, de 52 años, y jubilado del Seguro Social, opina: “esta cañón al medio día estar haciendo eso, hay que darles algo mejor acá, a que estén robando”.
Marco, Moy, Perla y el Güero conforman un grupo de jóvenes cuyas edades oscilan entre los 16 y los 21 años de edad. Algunos estudian la preparatoria y otros desertaron de ella. Aprendieron a mover las cadenas y los palos, a palmearalgún llamador o tambor improvisado con ritmos afro, y a manipular las antorchas con fuego al estilo circense; con estas técnicas dominadas de una manera artesanal. Este grupo, del que salen e ingresan constantemente diferentes integrantes, arman un “show urbano”, como ellos lo denominan, para unos espectadores que los tendrán que ver por un lapso de 45 segundos.
Una vez seleccionada la esquinapara actuar, deciden los roles. Para empezar la función, Marco con las cadenas de antorcha, Perla y el “Güero” con los desvencijados tambores y Moy listo para la recolección de una “ t a q u i l l a ” que en ocasiones suele ser muy buena para ellos. Por lo general el espectáculo que improvisan suelen presentarlo cuando la oscuridad hace que las llamas de las antorchas sean las protagonistas, esdecir entre 7 y 10 de la noche, tiempo suficiente para recaudar unos 400 pesos, los cuales dividen en partes iguales: 100 para cada uno.
Lo que para jóvenes como los de este grupo se ha vuelto un estilo de vida que les permite viajar y conseguir recursos y, en el mejor de los casos, gastarlos en algunos lujos -como salir en la noche, comprar unos tenis o pagar los exámenes extraordinarios quienestodavía estudian-, para otros habitantes de los semáforos es su único ingreso y de él depende la subsistencia de toda una familia. Muchas personas laboran en las esquinas para sobrevivir, tal es el caso del “payasito”, como le dicen los niños a Héctor a través del cristal de los automóviles.
Héctor Iván Pérez Correa es un joven de 18 años, originario de Durango capital que desde hace tres añosvive en Torreón. De su trabajo dependen él, su esposa y su hija de dos años. Estudió solamente la primaria y hace 5 años que vive de esta actividad. “Flamita”, nombre artístico de Héctor, aprendió este oficio de su hermano, que se dedica a la misma actividad.
En las mañanas se levanta a trabajar en las esquinas, hace piruetas con los aros y en las noches con las antorchas.
“Flamita” acude todas...
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