¿Tropezar Dos Veces Con La Misma Piedra?

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La CIA sigue tratando de contactar conmigo
3 marzo 2013

Raúl Capote, el agente Daniel durante la filmación del documental. Foto: Ismael Francisco
Se llama Raúl Antonio Capote, pero durante varios años fue también el agente de la CIA Pablo, y el agente de la seguridad cubana Daniel. Ahora ha vuelto –suponemos– a ser solo Raúl, profesor de la Universidad de Pedagogía. Alguien cita su nombredurante una reunión de trabajo en un congreso sobre internet y redes sociales en La Habana. Se encontraba en las últimas filas, un hombre discreto, se diría que hasta tímido, que pasa desapercibido.
Lo abordo en la calle al final de la jornada y le pido una cita para contarme su historia. Me da su correo electrónico y su teléfono particular. Me cita en su casa en un barrio a las afueras de LaHabana. Tras dos horas de conversación, descubro que lo que interpreté como timidez es la sangre fría de quien sabe mantenerse tranquilo y sereno en las peores situaciones.
Su historia me lo confirma. Una historia que empieza en los años ochenta, termina –por ahora– en 2011 y que nos muestra que la guerra fría entre Cuba y Estados Unidos sigue vigente. Capote era vicepresidente de la asociacióncultural Hermanos Saíz en la provincia cubana de Cienfuegos, en torno a la cual se estaba aglutinando un grupo de escritores jóvenes muy críticos, lo que les situó en la mira de los estadounidenses que consideraron equivocadamente que podrían ser reclutados para combatir la revolución cubana.
“Empezaron apareciendo por la asociación algunos estadounidenses en nombre de universidades y fundacionesestadounidenses con el objetivo, decían, de ‘promover nuestra obra’. Pero yo era un escritor incipiente, apenas tenía algunos escritos, no había nada que promover. Nos pareció extraño, pero como todo era de ámbito cultural, nos invitaban a actividades meramente culturales, sin ningún contenido político, no nos preocupamos demasiado”, explica Raúl Capote.
“Poco después –añade– empezaron a estimularnospara que iniciáramos un tipo de literatura que ‘representara la realidad del país’, según ellos debía tratar sobre los derechos humanos, la libertad de expresión, la represión, la censura, etc… Uno de ellos me dijo que si escribía una novela sobre Cuba de determinadas características, ganaría muchísimo dinero, unos 10.000 dólares que para un cubano es una barbaridad. Es entonces cuando yo informoa mis superiores en el Ministerio de que unos extranjeros van proponiéndonos que escribamos determinadas cosas a cambio de dinero”.
Un perfil idóneo
El contacto se enfría y Capote, años después, en 1995, se incorpora a trabajar en La Habana al Sindicato de Trabajadores de la Cultura, donde están asociados 40.000 profesionales, lo que, parece, le hizo muy interesante para los estadounidenses.“Sin duda ellos estudiaron mi perfil y lo consideraron idóneo por mi influencia en el sindicato, mi espíritu crítico hacia todo lo que me parecía deficiente en la revolución y la existencia de gran parte de mi familia en Estados Unidos, de ahí que comenzaran de nuevo las visitas de gente que decían ser profesores estadounidenses. Se dedican a promover mi novela El caballero ilustrado convocandoreuniones y presentaciones, envían profesores universitarios desde EEUU para entrevistarme y encargarme trabajos. Junto con uno de ellos viene un tipo que se dice traductor y que quiere hacerme una entrevista que termina siendo puramente política, sobre mis posiciones sobre la revolución, la llamada oposición, mis aspiraciones… Desde el MININT (Ministerio del Interior cubano) se propone que le sigamosel rollo mientras podamos. Se acentúan las visitas, yo voy entrando a su tema, pero siempre dejando claro que no compartía los métodos y formas de los grupos cubanos contrarrevolucionarios”.
Bajo el formato de fundaciones y universidades los estadounidenses proponen una línea de publicación de escritores cubanos en unos tiempos –final del Periodo Especial– en que la situación económica del...
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