Un signo somos, .indescifrado

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“ UN SIGNO SOMOS, .INDESCIFRADO”
Holderlin.

Los hombres nos sentimos responsables del universo, pobres de nosotros.
Las civilizaciones tradicionales supieron mantener un equilibrio entre materia y espíritu, concediéndole poca importancia a la materia, occidente eligió la vía inversa, sin que podamos decir que esa elección haya supuesto un progreso en valor absoluto.
Si admitimos que no todoestá resuelto en el misterio del mundo, exigimos que las incógnitas se reduzcan a nuestra dimensión.
Hemos descubierto que jamás seremos dioses y, con desesperación, reemplazamos nuestro origen celeste con recuerdos de una Atlantida que Platon se hubiera negado a reconocer, variante de una suerte de imaginaria disneylandia, indefinidamente alejada en el pasado.
Nuestra sed de Eternidad seconvierte en deseo legítimo, pero los Absolutos se esconden, quizás avergonzados de sus creaciones. No importa, los sustituimos por una especie de coctail hormonal cuya receta poseen, junto con la piedra filosofal, al menos así se afirma, los iniciados de Agharta, la Gran Choza Blanca.
Todos nuestros sueños nunca son mas que el pobre tesoro que Mefistófeles ofrece a Fausto a cambio de su Alma,miramos el universo y solo pensamos en conquistarlo- quizás algún Papa realice la profecía de San Malaquias- la partición de la luna.- ¿Llevaremos vacas a la luna?

Einstein dijo “ un sistema de valores morales, construido sobre la base del confort o la felicidad individual, quizás sea suficiente para un rebaño de ganado”.

El hombre blanco es el único de todos los hombres de la tierra queya no vive al ritmo del universo, el cordón que lo unía a lo invisible se ha roto para siempre. La mayor parte de los hombres blancos occidentales, adultos y civilizados de este siglo XX han perdido el lazo que los unía a lo divino, pero conocen su signo zodiacal e incluso su ascendente; comparan juiciosamente las previsiones de los diferentes semanarios, muchos consultan su astrólogo se alegranpor un trígono feliz o se afligen por una cuadratura.
Este es el gran secreto de nuestra época, el que ignoran sistemáticamente los sostenedores de la ciencia oficial, el gigantesco vacío, lleno de restos de Dioses, mártires, amimales mitológicos, héroes, continentes inexistentes, ciudades perdidas; todo resulto triturado por la historia, representación de la racionalización de un pasado quealgunos añoramos. Solo nos quedan algunos signos, símbolos grabados en nuestro subconsciente, a ellos nos aferramos quienes no queremos perdernos en el mar del presente. Sin embargo las estructuras sociales de los hombres, necesitan de la tierra para inscribir en ella sus nombres celestes. Lo mismo ocurre con el tiempo, ordenado cómodamente para que el hombre pueda moverse con tranquilidad.
Ciertoshistoriadores han querido introducir una distinción entre tiempo sagrado y tiempo profano. Este matiz solo existe en su imaginación; quizás haya un “porvenir y un pasado” pero sin otro contenido que “mañanas y ayeres.”
Es absurdo trascribir el tiempo en términos de espacio. Cambiar un objeto hacia el pasado, no significa tranportarlo hacia atras, hacerlo retroceder. No perdamos de vista el hechode que el “tiempo como lo entendemos en occidente no es más que una invención “
Para las “civilizaciones Tradicionales”, el movimiento en el tiempo no constituye una huida en las tinieblas: cada existencia no es como para occidente “una aventura solitaria donde se juega la salvación del alma, destino único entre la caída y la redención.” (Raymond Aron).
En las civilizaciones tradicionales eltiempo es un ritmo nacido de la danza del dios al crear el mundo. Esta noción del retorno del tiempo, del ciclo, ha llevado a concebir la predicción del porvenir en función de situaciones cósmicas pasadas y a concluir tambien en una cierta predestinación del hombre que debe cumplir en la tierra aquello para lo cual ha sido creado.

Para el hombre blanco el desembarco de Cortez no fue más que...
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