Vinagrillo

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Vinagrillo
Salomon Portillo era un jefe de redacción de carácter fuerte, irascible, tozudo. Su fama entre el gremio periodístico se basaba precisamente en su forma de ser y cuando los compañeros se referían a el, le llamaban el “ señor vinagrillo”.
Era bueno para el oficio. En aquellos años en que ni se soñaba con la maravilla del offset había que hacer las “cabezas” de las noticias con tiposde metal, y las palabras tenían que estar bien “medidas” porque si sobraba una letra o media letra así fuera de una, dos, tres o bien de ocho columnas del periódico, se dejaba venir el “formador” tipográfico o reclamar “Oiga los tipos no son de hule”.
Actualmente, donde un periódico se procesa un offset no hay ese problema porque si una “cabeza” se pasa de su medida una o dos letras se llevana la cámara fotográfica si queda corta se amplía o se reduce si queda grande según sea necesario.
Portillo era el terror de los reporteros, estos entregaban sus notas, entrevistas o reportajes y al revisarlos luego luego encontraba la falla.
“Esta nota es muy larga. Estas diciendo en dos cuartillas lo que puedes decir en una. “Redúcela”.
Ordenaba terminante si no argüía
“Lo más importante dela nota esta casi al final rehazla y empiézala con lo que dice al último”.
Al practicante de reportero o “arete” que acompañaba al reportero experimentado para aprender a “reportear” que se acercó a su escritorio para decirle “maistro, me presta su reglita” , le contesto iracundo.
“En primer lugar no soy albañil para que me diga maistro, en segundo lugar la reglita se llama tipógrafo y en tercerlugar no le prestó nada”. El pobre novato no hallaba que hacer. Así era el señor “Vinagrillo”.
A mí me dispenso una cercana amistad, varias veces me invito a comer a su casa y en ocasiones veces me invito a comer a su casa y en ocasiones cuando había una buena película nos acompañábamos al cine.
De esas invitaciones, dos me dejaron un recuerdo especial del señor Portillo.
Era un cuarentónsoltero, único hijo y vivía con su mama, ella era maestra. Una buena señora cortes y educada, ya entrada en años, estaba esperando su jubilación como maestra.
Al terminar la edición del medio día Portillo dijo: “Lo invito a comer en mi casa. Me prometió mi madre llegar temprano del trabajo para preparar la comida.
“Bien-le dije- estoy listo”.
Como siempre la señora me recibió muy amablemente ydespués de un rato, tras el riguroso saludo pasamos a la mesa. Platicamos amenamente cuando de repente Portillo se paro bruscamente y aventó para atrás su silla que con la fuerza fue a estrellarse contra el vidrio de la vitrina donde su mama guardaba su vajilla.
“Hijo,-dijo ella angustiada- que te pasa”.
“Ya te he dicho muchas veces que no puedo comer si no tengo mi vaso de agua en la mesa y no melo has puesto”, contesto Portillo sumamente enojado”.
“Eso no es motivo para que te pongas así”, dijo la señora muy apenada.
Yo atónito no hallaba que hacer, simplemente guarde silencio y mientras la señora trataba de apaciguar a su hijo yo pensaba. “Este tipo es un neurótico”.
Ya calmado portillo me pidió disculpas. La señora estaba más que mortificada. Ya no hubo quien se preocupara por lacomida. Pedí a la señora que no se mortificara y que olvidara el incidente que a mí me dejo sumamente impresionado por lo inesperado.
La otra ocasión que me impresiono fue en el cine, veíamos una película con escenas enternecedoras, dramáticas. En una de tantas mi amigo empezó a sollozar y lo vi llorar como un niño.
Me toco asistir a su matrimonio con una guapa muchacha que trabajaba en elperiódico. Me pidió en forma muy especial que atendiera a su madre pues la señora en la ceremonia religiosa lloraba inconsolable, seguramente porque sabía que iba a quedarse sola al casarse su único hijo.
Paso el tiempo. Yo cambie de ciudad y de periódico de todos los amigos y compañeros de aquella empresa perdí la pista.
Yo en mi memoria había otras caras, otras vivencias cuando un día, sin...
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