Vindicando el derecho a filosofar

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Vindicando el derecho a filosofar Carlos M. Sánchez P. cmsanp@peru.com

Mi primera impresión, al momento de principiar esta disertación sobre el rol y la importancia de la enseñanza de la filosofía en la educación peruana, es que voy a reflexionar sobre una notable ausencia. Me vienen a la memoria unas palabras de Boecio, escritas en un momento difícil de su vida, precisamente de aparenteausencia de la filosofía: “aun cuando los tales sean legión, merecen, sin embargo, nuestro desprecio, pues, acéfalos, sin guía que los dirija son arrastrados por el error de sus locuras, que los hacen divagar desordenadamente y sin rumbo”1. Lo primero que tengo que decir es que, efectivamente, constituyen hoy una legión en el mundo quienes, en nombre de la economía de libre mercado, pretendenproclamar, parafraseando a Finkielkraut, la derrota del pensamiento, y sembrar por doquier un mundo en ausencia del búho vigilante de Minerva. En otro lugar he denominado mercadinómana a la sociedad contemporánea, que idolatra al mercado y se rige por el maximalismo gnoseológico de sométete a tus sentidos lo más que te sea posible. En ella, el individuo se habitúa al imperio de sus sentidos, y en su radiode influencia, en primer lugar, no hay espacio para la reflexión, para el pensamiento, menos para el sentido crítico y muchísimo menos para la filosofía; el sujeto „vive‟ únicamente para el presente. La fuente de conocimiento privilegiada en este sujeto son sus sentidos, pero en el entendido más empírico y espontáneo que cabe ser concebido. No se trata de que este sensualismo reste al personaje encuestión espacio como para una suerte de
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Cf. su La consolación de la filosofía. 5ª edición, Buenos Aires, Aguilar Argentina de Ediciones (Iniciación Filosófica. Vol.29), 1977; p.33.

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duda al modo cartesiano2, que abrigue siquiera la remota posibilidad de ensayar, en algún momento de su vida, una distancia crítica con respecto a los sentidos mismos. Por el contrario, se trata de algoaun peor: anular en este individuo todo resquicio de esta última y definitiva posibilidad. “Tenemos lavado el cerebro con economía, estabilidad, convertibilidad, dólar balanza y producto bruto. El último resultado de todo es el producto: bruto. Embrutecidos, no alcanzamos a divisar los otros valores”, escribe Barylko3. Como resultado de esto, su lema existencial final rezará, sumergido en laapoteosis sensualista, consumo ergo sum. Hoy se habla tanto, en este contexto, de construir una vida basada en valores democráticos. Me pregunto: ¿cómo esperar actitudes democráticas en individuos que, empero, somos hijos de una sociedad que consagra, por ejemplo, la adultocracia, que, en este contexto mercadinómano y excluyente, proscribe los derechos de los más jóvenes, incluso los niños? ¿Cómoesperar en los ciudadanos actitudes democráticas cuando jamás hemos vivido bajo regímenes democráticos? ¿Cómo exigir a los ciudadanos valores que ni siquiera las propias autoridades políticas son capaces de encarnar? ¿Cómo construir una sociedad democrática cuando lo que predomina es la corrupción, la exclusión y la intolerancia ideológica? Si nuestro interés reside aquí en vindicar el derecho afilosofar, conviene examinar qué es lo que hace necesaria a la filosofía en el contexto de cosas de que venimos ocupándonos. Conviene recordar aquí que desde el año 2002, los días 21 de noviembre han sido fijados universalmente por la UNESCO como la fecha en que ha de ser celebrado el Día Mundial de la Filosofía. Esta instauración, de plano, fue de trascendental
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Cf. Descartes, Renato.Meditaciones Metafísicas. 7ª edición, Bs.As., Aguilar (Biblioteca de Iniciación Filosófica, Nº 60), 1973; Meditación 1ª, p.48ss. 3 Cf. Barylko, Jaime. Los valores y las virtudes. Buenos Aires, Emecé Editores, 2002; p.177.

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importancia y personifica, a nuestro entender, muchos triunfos, de que nos hemos ocupado en otro lugar. Uno es el que le corresponde a la propia filosofía, y significa la...
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