Ética de las armas

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Las lecciones éticas de las armas de fuego
La ética desde el cañón de un arma de fuego:
lo que el portar armas enseña sobre la vida buena
Eric S. Raymond
"El portar armas es el medio esencial por el cual el individuo afirma tanto su poder social como su participación en la política como un ser moral responsable..." (J.G.A. Pocock, historiador, describiendo las creencias de los fundadores delos Estados Unidos).

No hay nada como tener el dedo en el gatillo de un arma de fuego para revelar quién se es en realidad. Vida o muerte en la contracción de un músculo; la decisión definitiva, con el precio definitivo por la irreflexión o las malas elecciones.

Es una especie de prueba del ácido, una iniciación, el saber que hay una fuerza letal en tu mano y que todas las complejidades yambigüedades de la elección moral se han refinado hasta quedar en una sola acción: ¿disparar o no?

En verdad, se nos llama a tomar opciones de vida o muerte más a menudo de lo que en general nos damos cuenta. Toda opción política se reduce al cabo a la opción de cuándo y cómo usar fuerza letal, porque la amenaza de fuerza letal es lo que hace de la política y la ley algo más que un juego del quecualquiera puede salirse en cualquier momento.

Pero la mayoría de nuestras opciones de vida y muerte son abstractas; sus costes son difusos y distantes. Estamos aislados de esos costes por capas de instituciones que hemos creado para especializarse en la violencia controlada (policía, cárceles, ejércitos) y para dirigir esa violencia (legislaturas, tribunales). De este modo, las lecciones queesas opciones enseñan rara vez son personales para la mayoría de nosotros.

Nada de lo que la mayoría de nosotros jamás haremos combina el peso moral de la opción de vida o muerte con la inmediatez concreta del momento como el manejo consciente de instrumentos deliberadamente diseñados para matar. Así pues, hay lecciones tan implacables como inapreciables que aprender del llevar armas; leccionesque no son meramente instructivas para el intelecto sino transformadoras del entero carácter emocional, reflexivo y moral.

La primera y más importante de estas lecciones es esta: al final, todo depende de ti.

El dedo en el gatillo no es de nadie sino tuyo. Todas las frases que hay en tu cabeza, todas las emociones de tu corazón, todas las experiencias de tu pasado; estas cosas puedeninformar tu elección, pero no pueden mover tu dedo. Toda la socialización y racionalización y justificación del mundo, toda la aprobación o desaprobación de tus vecinos; ninguna de estas cosas puede tampoco apretar el gatillo. Pueden cambiar tus sentimientos sobre la elección, pero sólo tú puedes hacer la elección. Sólo tú. Sólo aquí. Sólo ahora. ¿Disparar, o no?

La segunda es esta: jamás cuentes conpoder deshacer tus elecciones.

Si disparas a alguien al corazón, estará muerto. No puedes volverlo a traer. No hay repeticiones. Las decisiones de verdad son así; las tomas, y vives con ellas; o mueres con ellas.

Una tercera lección es esta: al universo no le importan los motivos.

Si tu arma se dispara accidentalmente mientras está orientada en una dirección insegura, la bala matará igualque si hubieras apuntado. “No tenía intención de” puede persuadir a otros de que es menos probable que repitas un comportamiento, pero no devolverá la vida a un cadáver.

Son lecciones duras, pero necesarias. Formuladas, por escrito, pueden parecer triviales u obvias. Pero la madurez ética consiste, en una parte significativa, en saber estas cosas; no meramente en el nivel del intelecto sino enel nivel de la emoción, la experiencia y el reflejo. Y nada enseña estas cosas como la repetida confrontación de opciones de vida o muerte con un serio conocimiento de las consecuencias del fracaso.

Esta intuición psicológica a la vez ilumina y queda reforzada por un hecho central en la historia de los Estados Unidos que suele considerarse puramente político, e incluso (y erróneamente) de...
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