Alguien volo sobre el nido del cuco

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ALGUIEN VOLÓ SOBRE
EL NIDO DEL CUCO

Ken Kesey

Título original: One flew over the cuckoo's nest
Traducción: Mireia Botill

Digitalizado por kamparina y Mago Tim para Biblioteca-irc en Junio de 2.004
http://biblioteca.d2g.com

ÍNDICE

PRIMERA PARTE 6
SEGUNDA PARTE 96
TERCERA PARTE 165

A Vik Lovell

que, después de habermedicho que los dragones no existían, me condujo a su guarida.

...one flew east, one flew west, one flew over the cuckoo's nest.

...uno voló al este, el otro hacia el oeste, sobre un nido de cucos voló éste.

(Copla infantil)

PRIMERA PARTE

Están ahí fuera.
Chicos negros con trajes blancos se me han adelantado para cometer actos sexuales en el pasillo y luego limpiarloantes de que consiga atraparlos.
Están fregando cuando salgo del dormitorio, los tres enfurruñados y llenos de odio hacia todo: la hora que es, el lugar donde se encuentran, la gente con quien tienen que trabajar. Cuando están tan llenos de odio, más vale que no me deje ver. Me deslizo pegado a la pared, sin ruido, como el polvo sobre mis zapatillas de lona. Pero están equipados con undetector especialmente sensible que capta mi miedo y los tres levantan la vista, al mismo tiempo, con las caras negras de ojos relucientes, relucientes como las lámparas de una vieja radio vista por detrás.
—Ahí viene el Jefe. El Super Jefe, chicos. El Viejo Jefe Escoba. Qué tal, Jefe Escoba...
Me ponen una fregona en la mano y me indican el lugar que quieren que limpie hoy, y allá voy. Uno megolpea las pantorrillas con el mango de una escoba para darme prisa.
—¿Habéis visto cómo la agarra? Es tan grande que podría hacerme pedazos y me mira como un niño.
Se ríen y después les oigo murmurar a mis espaldas, las cabezas muy juntas. Zumbido de maquinaria negra, que va zumbando odio y muerte y secretos del hospital. No se toman la molestia de bajar la voz para intercambiar sussecretos de odio cuando estoy cerca porque me creen sordomudo. Todos lo creen. He tenido la astucia de hacérselo creer. Si de algo me ha servido ser mestizo en esta puerca vida, ha sido para enseñarme a actuar con astucia todos estos años.
Estoy fregando cerca de la puerta de la galería cuando del otro lado se oye una llave y sé que es la Gran Enfermera porque la cerradura cede rápida, suave yfamiliarmente. ¡Lleva tanto tiempo rondando cerraduras! Se desliza a través de la puerta con un chorro de aire frío y luego la cierra tras de sí y veo cómo pasa los dedos sobre el acero pulido; la punta de cada dedo tiene el mismo color que sus labios. Curioso naranja. Como el extremo de un soldador. Un color tan caliente o tan frío, que si ella te toca no puedes decir con cuál.
Lleva subolso de mimbre trenzado como los que la tribu Umpqua vende junto a la carretera en el caluroso mes de agosto, un bolso en forma de caja de herramientas con un asa de cáñamo. La he visto con él todos los años que llevo aquí. El tejido es de malla grande y puedo ver lo que lleva dentro; no hay polvera ni lápiz de labios ni cosas de mujeres, su bolso está lleno de miles de piezas que piensa utilizar hoyen sus tareas: ruedecillas y engranajes, ruedas dentadas pulidas hasta dejarlas relucientes, pastillitas que brillan como porcelana, agujas, fórceps, pinzas de relojero, rollos de alambre de cobre...
Cuando pasa a mi lado hace una inclinación de cabeza. Con mi escoba, me aplasto contra la pared y sonrío y procuro escabullirme al máximo de sus artilu-gios y hurtarle la mirada... no puedenadivinar tantas cosas cuando uno tiene los ojos cerrados.
En mis tinieblas oigo el eco de sus tacones de goma sobre las baldosas y el roce de su bolso de mimbre contra sus piernas se aleja de mí por el pasillo. Camina muy tiesa. Cuando abro los ojos, está en el extremo del pasillo y se dispone a entrar en la encristalada Casilla de las Enfermeras donde pasará el resto del día sentada junto a...
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