Anne rice - merrick

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Digitalizado por Mauricio Faùndez

MERRICK
Anne Rice

Para Stan Rice
y
Christopher Rice
y
Nancy Rice Diamond

La orden Talamasca

Investigadores de lo paranormal.
Vigilamos y siempre estamos presentes

LONDRES AMSTERDAM ROMA.

Prefacio

Me llamo David Talbot.
¿Alguno de ustedes me recuerda como el Superior deTalamasca, la Orden de detectives de lo paranormal cuyo lema era «Vigilamos y siempre estamos aquí»?
Ese lema posee cierto encanto, ¿no creen?
Hace más de mil años que existe Talamasca.
No sé cómo comenzó. Lo cierto es que no conozco todos los secretos de la Orden. Pero sí sé que la he servido durante buena parte de mi vida mortal.
Fue en la casa matriz de Talamasca, enInglaterra, donde se me presentó el vampiro Lestat por primera vez. Entró en mi estudio una noche de invierno, por sorpresa.
Enseguida comprendí que una cosa era leer y escribir acerca de lo sobrenatural, y otra muy distinta verlo con tus propios ojos.
Pero de eso hace mucho tiempo.
En la actualidad habito otro cuerpo físico.
Y ese cuerpo físico ha sido transformado por la poderosasangre vampírica de Lestat.
Soy uno de los vampiros más peligrosos que existen, y uno de los más fiables. Hasta el receloso vampiro Armand me reveló la historia de su vida. Quizás hayan leído la biografía de Armand, que yo mismo di a conocer al mundo.
Al término de la historia, Lestat había despertado de un largo sueño en Nueva Orleáns para escuchar una música muy bella y seductora.Esa música volvió a sumirlo en un silencio ininterrumpido cuando Lestat se retiró de nuevo a un convento para echarse en el polvoriento suelo de mármol.
En aquel entonces había muchos vampiros en la ciudad de Nueva Orleáns: vagabundos, lobos solitarios, unos jóvenes estúpidos que habían venido para observar a Lestat en su aparente postración. Amenazaban a la población mortal, y eran unincordio para los vampiros mayores, deseosos de conservar nuestro anonimato y nuestro derecho a cazar en paz.
Esos invasores han desaparecido ya.
Algunos fueron destruidos, otros simplemente huyeron espantados. En cuanto a los ancianos que acudieron para ofrecer consuelo al aletargado Lestat, cada cual siguió su camino.
Al iniciarse esta historia, sólo quedamos tres vampiros en NuevaOrleáns. Estos tres vampiros somos Lestat, que permanece dormido, y sus dos fieles pupilos: Louis de Pointe du Lac y yo, David Talbot, el autor de este relato.

1

— ¿Por qué me pides que haga esto?
Estaba sentada frente a mí al otro lado de la mesa de mármol, de espaldas a la entrada del café.
Yo la tenía maravillada. Pero mis peticiones la habían distraído. Más que mirarmefijamente, cabe decir que se había asomado a mis ojos.
Era alta. Tenía el cabello castaño oscuro, y toda la vida lo había llevado largo y suelto, aunque en esos momentos utilizaba un pasador de cuero con el que sujetaba algunas guedejas que le caían por la espalda. Lucía unos pendientes de oro que le adornaban los pequeños lóbulos de las orejas, y su vaporosa y blanca indumentaria veraniega teníacierto aire gitano, quizá debido al chal rojo que llevaba anudado en torno a la cinturilla de su amplia falda de algodón.
— ¿Me pides que haga eso para esa persona? —preguntó con tono afectuoso. No es que estuviera enojada conmigo, sino tan conmovida que su voz dulce y encantadora no podía ocultarlo —. Me pides que invoque a un espíritu que quizás esté furioso y ávido de venganza, y que lohaga para Louis de Pointe du Lac, el cual ha abandonado también el mundo terrenal?
— ¿ A quién puedo pedírselo sino a ti, Merrick? — respondí—. ¿Quién es capaz de conseguirlo sino tú? —Pronuncié su nombre con sencillez, al estilo americano, aunque hace años, cuando nos conocimos, lo escribía Merrique y lo pronunciaba con un leve deje de su vieja lengua francesa.
Se oyó un ruido...
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