Calle ramiro a - el faquir

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El Faquir

Ramiro A. Calle

Ediciones Martínez Roca, S. A.

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AGRADECIMIENTOS

Todo mi reconocimiento al señor M. P. Mascarenhas (director general de Air India) por su gran eficacia profesional y su valiosa colaboración. Toda mi gratitud a mi buen amigo José María Calvín, por sus inspiradores comentarios y su aliento. Mi agradecimiento para mis alumnos en el Centro de YogaShadak. Además hago extenso mi agradecimiento a mi encantadora amiga Shilpa Sachwani, del Grupo de Hoteles AJ.

Funámbulo: El que pasa por la cuerda o por el alambre.
Equilibrista: El que trata de mantener el equilibrio para no precipitarse.
Faquir: El que se somete a la proeza de superar el dolor.

"Más acertada o desacertadamente, todos somos funámbulos, equilibristasy faquires en este asombroso fenómeno llamado VIDA.”

"Al amanecer, una paloma penetró, revoloteando, en un pequeño y recoleto templo de la India. La imagen de una rosa que, como ofrenda, se hallaba situada en el centro del santuario se reflejaba en los espejos que cubrían todas las paredes del templo. La paloma, tomando aquellos reflejos por la rosa misma, voló hacia ellos y chocó,una y otra vez, contra las brillantes paredes con tal ímpetu que, al final, su frágil cuerpo se quebró y encontró la muerte. Sólo entonces la paloma, aún caliente, halló a la auténtica rosa al desplomarse sobre ella”.

Los maestros de la India dicen: "No seas como la paloma, persiguiendo reflejos que acabarán provocándote la muerte. Ve directamente hacia la rosa del conocimiento”.CAPITULO UNO

Llegué a Delhi cuando empezaba a amanecer. El calor resultaba sofocante. Pronto comenzaría la estación de las lluvias y la atmósfera estaba tan cargada de humedad que dificultaba la respiración. Una bandada de desgreñados y sudorosos taxistas me ofreció sus servicios con una insistencia que me exasperaba. Cada uno me prometía el mejor servicio ofreciéndose a llevarme a hoteles ytiendas de todas las categorías o a conducirme hasta ciudades como Agra y Jaipur. Me dejé arrastrar a uno de los coches y di al taxista la dirección de un pequeño hotel que me habían recomendado en la Vieja Delhi. No estaba en mi ánimo recorrer los circuitos y alojamientos de siempre; de esa forma empezaría a superar los apegos y hábitos de mi mente.
Durante el trayecto, miraba atónito por laventanilla del renqueante automóvil el espectáculo de vida que se ofrecía a mis ojos a cada momento. A esas tempranas horas de la mañana el gentío era enorme. Bajo un sol que empezaba a abrasar, las colas en las paradas de los autobuses parecían no tener fin; las entradas de los cines estaban atestadas; la calzada era un conglomerado de taxis parecidos a escarabajos, bicicletas, motorickshaws,indolentes viandantes, perros y vacas. El jaleo resultaba ensordecedor: timbres, bocinas, gritos... Aquello era un hervidero de seres humanos; unos andando apresuradamente, los cuerpos empapados en sudor; otros, ociosos, como si el tiempo no contara para ellos; los había que formaban corro, charlando plácidamente entre sí. Las calles rebosaban de vida y yo miraba todo aquello como si de una película setratara. Me asaltaban recuerdos, dudas y vacilaciones de todo tipo a borbotones. Me debatía en mis contradicciones y me preguntaba si la decisión que había tomado de viajar hasta aquel país no sería descabellada y no estaría haciendo otra cosa que escapar a mis responsabilidades y huir de mí mismo.
Una vez que mis anhelos espirituales de la adolescencia y la juventud palidecieron, yo, comotantos otros, me dediqué durante años a ejercer una profesión bien remunerada que me permitía vestir los mejores trajes, deleitar suculentos manjares y gozar de la compañía de atractivas mujeres. Pero supongo que también como tantos otros había sido incapaz de no caer en un estado de monotonía, frustración e incluso hastío. Sin embargo, poco a poco, casi de manera imperceptible, comencé a ser...
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