Capítulo 3, de adrian boshier, de "la vida después de la muerte", por a. toynbee, a. koestler y otros.

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Capítulo 3
De "La Vida Después de la Muerte", por A. Toynbee, A. Koestler y otros.

Adrian Boshier
LAS RELIGIONES DE ÁFRICA
Entre las naciones negras del sur de África, las de lengua bantú, existe la creencia de que todas las personas poseen un espíritu con el cual nacen. Incluso pueden, durante la vida, heredar el espíritu de familiares muertos. La influencia de estos espíritus puede sermuy poderosa y es capaz de alterar completamente la conducta del receptor. De modo que cuando un hombre o mujer africanos actúan de manera extraña, los de su tribu, según su filosofía habitual, adjudican tal conducta a la naturaleza de ese espíritu o moya.
Una de las más poderosas de estas manifestaciones espirituales es la que exige que el individuo poseso sea entrenado e iniciado como sangoma,médico-brujo. Suele ocurrir que se le atribuya a una persona ordinaria el espíritu de un cazador, debido a su amor por la caza y su éxito en ella. Lo mismo puede aplicarse a cualquier oficio o profesión, pero cuando de alguien se dice simplemente que posee "el espíritu", se entiende por ello las características religiosas que hacen al médico-brujo. Los moya (que también significa hálito y viento)pueden manifestarse en cualquier adulto, y su presencia en hombres y mujeres de cualquier color, credo o raza, es abiertamente admitida por los africanos. Esto surge de su creencia en un Dios supremo que rige a todos los seres huma
nos. Sin embargo, se juzga presuntuoso y en verdad virtualmente imposible acercarse a Dios por medios directos- Existen pues intermediarios a quienes los mortales puedenacudir para que comuniquen sus pensamientos a Dios. Se trata de los espíritus de los ancestros muertos. Esta creencia le valió a los africanos el erróneo título de "adoradores de los antepasados". En realidad, lo que hace el africano es adorar a Dios, sólo que dicha comunión se realiza mediante los espíritus ancestrales.
La raza, la lengua, la clase, una multitud de factores dividen a lahumanidad en la tierra, pero el credo africano afirma que tales barreras desaparecen en el mundo espiritual. De acuerdo con ello, cualquier individuo de cualquier grupo étnico puede ser aceptado en la sociedad tribal africana, lo cual depende de la armonía reinante entre los espíritus de dicho individuo y los de la tribu.
Tales creencias tradicionales me eran desconocidas hace veinte años, cuando lleguéa las comarcas salvajes del África. En un esfuerzo por descubrir el África comentada por explo radores pasados, busqué esas regiones que en los mapas aparecían como zonas desiertas. Como no contaba con ningún recurso financiero, viajaba á pie y vivía de los recursos natu rales. Al poco tiempo entré en contacto con las creencias tribales y me informaron que yo tenía "el espíritu".
No mucho despuésde afrontar el desierto, la montaña y la selva africanas, descubrí que me era esencial un retorno periódico a la civilización y a la compañía de quienes eran mis semejantes. Tales visitas solían ser fugaces y yo no tardaba en lanzarme nuevamente a esas regiones salvajes que tanto me seducían. Mis ocasionales visitas a la ciudad y a mis amigos exigían de mí cierto aspecto civilizado. Me fuenecesario, en consecuencia, organizar algún medio de procurarme ingresos. Las serpientes siempre habían ejercido cierta fascinación sobre mí y, cuando me encontraba con ellas en mis deambulaciones, sentía siempre el impulso de capturarlas. Este deporte se transformó en un medio de vida, de modo que empecé a bus carlas y a extraerles el veneno con un propósito determinado, pues existía un mercado paradicha sustancia en el mundo de la medicina. Al transformarme en un cazador de serpientes profesional me relacioné sin darme cuenta con la criatura más
inextricablemente vinculada a las creencias nativas tradicionales.
Tras vagar por buena parte del África meridional, oriental y central, mi extremado interés en los pueblos tribales me condujo a una escarpada cadena de montañas en la zona noroes...
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