Confeciones

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Materia: filosofia

Prof. Lic. Gerardo lopez cerna

Alumno: salvador cisneros gonzalez

San Agustín, con su vida nos muestra la misericordia de Dios en los hombres, el fue un pecador como mucho de todos nosotros, con su vida, relatada tan honestamente por el en el libro confesiones, nos enseña que le camino a la santidad comienza cuando se reconoce la grandeza y majestad de Dios y seenciende en deseos de alabarle.
Grande eres Señor, y laudable sobremanera grande tu poder, y tu sabiduría no tiene número, con todo quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Dame Señor, a conocer y entender qué es primero, si invocarte oalabarte, o si es antes conocerte que invocarte.Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido predicado. Invócate, Señor, mi fe, la fe que tú me diste e inspiraste por la humanidad de tu Hijo y el misterio de tu predicador.
No he estado aún enel infierno, mas también allí estás tú. Pues si descendiere a los infiernos, allí estás tú . Nada sería yo, Dios mío, nada sería yo en absoluto si tú no estuvieses en mí.
Angosta es la casa de mi alma para que vengas a ella: sea ensanchada por ti. Ruinosa está; repárala. Hay en ella cosas que ofenden tus ojos: lo confieso y lo sé. No quiero contender en juicio contigo que eres la verdad, y noquiero engañarme a mí mismo, para que no se engañe a sí misma mi iniquidad. No quiero contender en juicio contigo, porque si miras a las iniquidades Señor.
Con todo, permíteme que hable en presencia de tu misericordia a mí, tierra y ceniza, permíteme que hable porque es a tu misericordia, no al hombre, ni burlador, a quien hablo. Tal vez también tú te reirás de mí, mas vuelto hacia mí, tendráscompasión de mí.
Tuyo era también el que yo no quisiera más de lo que me dabas y que mis nodrizas quisieran darme lo que tú les dabas, pues era ordenado el afecto con que querían darme aquello de que abundaban en ti, ya que era un bien para ellas el recibir yo aquel bien mío de ellas aunque, realmente, no era de ellas, sino tuyo por medio de ellas, porque de ti proceden, ciertamente, todos los bienes,¡oh Dios! y de ti Dios mío, pende toda mi salud.
Todo esto lo conocí más tarde, cuando me diste voces por medio de los mismos bienes que me concedías interior y exteriormente. Porque entonces lo único que sabía era mamar, aquietarme con los halagos, llorar las molestias de mi carne y nada más.Después empecé también a reír, primero durmiendo, luego despierto. Esto han dicho de mí y lo creo,porque así lo vemos también en otros niños, pues yo de estas cosas mías, no tengo el menor recuerdo.
Poco a poco comencé a darme cuenta dónde estaba y a querer dar a conocer mis deseos a quienes me los podían satisfacer, aunque realmente no podía, porqué aquéllos estaban dentro y éstos fuera, y por ningún sentido podían entrar en mi alma. Así que agitaba los miembros y daba voces, signos semejantes amis deseos, los pocos que podía y como podía, aunque verdaderamente no se les semejaban. Mas si no era complacido, bien porque no me habían entendido, bien porque me era dañoso, me indignaba: con los mayores, porque no se me sometían, y con los libres, por no querer ser mis esclavos, y de unos y otros vengábame con llorar. Tales he conocido que son los niños que yo he podido observar; y que yofuera tal, más me lo han dado ellos a entender sin saberlo que no los que me criaron sabiéndolo.
Vi yo y hube de experimentar cierta vez a un niño envidioso; todavía no hablaba y ya miraba pálido y con cara amargada a otro niño colactáneo suyo. ¿Quién hay que ignore esto? Dicen que las madres y nodrizas pueden conjurar estas cosas con no sé qué remedios. Yo no sé que se pueda tener por inocencia...
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