Cuento. filiberto corrido

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Filiberto Corrido
–Carlos E. Sánchez Castillo–

-IJinotega, Nicaragua, 12 de Noviembre de 2012. 03:26pm… Cuando yo estaba en la escuela me decían “Inocencio”, si te preguntás ¿por qué?, pues no sé; sonrío cada vez que lo recuerdo, me sonrojo como de niño. Mi mamá decía que yo era muy tonto; ¡Vieja condenada!, Fijate que una vez me dijo, que cuando me veía a los ojos, su corazón se entristecía;ella pensaba: - “Pobrecito mi niño; me da pesar, se mira tan ingenuo”-, ¡y eso que mi madre era una santa! ¿Podés creer sin en aquel entonces las cosas fueren como ahora?, hubiesen dicho que padecía de algún retraso mental o… ¡qué más da…! Pero sabés que; vos ni te imaginás los beneficios que me trajo tener esta carita de ángel, si yo te contara. Si, en verdad ¿de qué te reís? ¿No me crees? Aver, decime vos, ¿a qué edad sentiste deseos de sexo?, si, ¡sexuales!, ¿cómo que por qué y para qué?, solo mate sos, decime hombre, y yo te digo mi edad, no me vas a creer… ¿Cómo?¿A los 20? ¿En serio? […] ya, ya, sino me estoy burlando. ¡No te creo!; No, ¿en serio?...¿¿Ah?? […] ya carajo, sino me burlo, es solo que, ¿A qué edad creés que tuve necesidad yo?; dale pensá, decime a qué edad creés;… ¿qué?¿A los 15? ¡¡NO!! Por supuesto que ¡NO!, ahora si me parto de la risa… Sabes, Yo tenía 10 años, cuando me empotré con la hija de mi vecina en el excusado del patio de su casa, la desnudé toditi-tita, y luego ambos;como Adán y Eva en el paraíso; si, es que, sólo de acordarme me dan escalofríos, ¡qué ocurrencias las de uno!, pero; ¿sabés de qué no me acuerdo si?, de cómo se me mirabala cosita, tanchiquita, imaginate, 10 años apenas; excitado?... Si, si es la verdad, ¿de qué te reís?, no me acuerdo si se me paró ¿que querés que haga? ¿cómo?- ¿Que qué pasó después? ¿Si me la tiré?¿Eso querés saber?, mirá pues, te voy a contar.

La hija de mi vecina, o sea mi vecinita, tenía tan solo 11 añitos de edad; yo era un año menor que ella; ¡Me besaba como una fierade 20, aún recuerdo lasbesuqueadas!; yo era muy buen besador, siempre andábamos buscando las esquinas más pequeñas o debajo de las mesas u otro lugar, en fin, nos metíamos y nos ensalivábamos; fijate vos, qué locura más grande, pero bueno.Si, si, a eso voy. Ese día, mi vieja, andaba dejándole comida a mi papá que pastoreaba los pelibueyes de don Arcadio, – un viejo de por ahí, adinerado – en eso salí a buscar a la Chayito, sunombre me encantaba: ¡Rosario Mediavilla!, era como de película –pues por eso te digo que me encantaba, porque era hermoso– y yo, ¡Filiberto Corrido!, que ni para cuento de estudiante universitario sirve; me abalancé la cerca y, ahí estaba ella, radiante, sentada en una roca, esperando que la tortilla se tostara –eran como las 6 de la mañana–andaba con un vestido de color violeta que le llegabahasta las uñas; me acerqué y la saludé, le pregunté por su mamá, – su mirada era enfática–, la desgraciada sabía que me atontaba; se me acercó muy lento –como de telenovela– me buscó el oído derecho, casi rozándome, y me dijo:–“En Managua, hoy se fue a las 4, viene hasta mañana”–. ¡No fregués!, yo sentí un tsunami en mi estómago.Le pregunté por su hermano Orlando y él tampoco estaba.

Mi corazónempezó a latir diez mil veces por segundo, imaginate vos, con todo el frío que hace a las 6 de la mañana en Jinotega, –estaba sudando ese jodido– me le acerqué un milímetro más, ya sentía la tela de su vestido sollozar con los pelitos parados de mis brazos, laagarré de la cintura con ambas manos, la miré a los ojos fijamente –su rostro aludía amedrantado–… ¿Pobrecita ella?, ¡No!, que va ser, esachavala era una diabla; mirá,cerró sus ojos, después cerré los míos,¡y nos besamos como locos!, si en verdad, ¡como locos!, cada beso era s-a-l-v-a-j-e, cada segundo inconcebible, perdimos la cordura. Mientras la besaba, mis manos escalaban sus curvitas y su espalda, le solté el pelo –me gustaba hacerlo–, y luego la encaminé hasta el excusado.Entre más la besaba, más intenso era el impulso, vos...
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