Desnutricion, la maquina de silenciar

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Desnutrición
LA MÁQUINA DE SILENCIAR
Ciudad esquizofrénica La Plata: universitaria y sinónimo de excelencia médica, ostenta nueve hospitales, más de cuarenta unidades sanitarias, varios programas de ayuda nutricional, cientos de comedores comunitarios. Pero esconde en sus márgenes a un sinnúmero oficial de familias sin trabajo, sin luz, gas, agua o cloacas, sin acceso a verdura, carne olacteos, que se inundan o tienen frío, con sus muchos hijos sin vacunas, control asistencial, tratamiento adecuado...
Cuando hace dos años murió por desnutrición Alex Bazán, un nenito de dos años y medio, desde La Pulseada preguntábamos quién lo había matado. Como esbozo de respuesta, intentaron dibujar estadísticas, improvisar soluciones, cambiar figuritas; se hablaba de ir casa por casa, se hablabay negaba... sobre la bocas calladas de los padres sin consuelo. Hasta que por fin los padres pudieron hablar y hacer: acercaron el móvil sanitario municipal para relevar a los chiquitos desnutridos en riesgo, para ver si evitaban el eterno retorno. Y relevaron lo evidente: en el Oeste y Sur, dos de cada diez chicos sufren bajo peso; tres de cada diez no fueron atendidos en los últimos seis mesesni recibieron las vacunas obligatorias, ni reciben cobertura nutricional adecuada. Datos oficiales de los que el oficialismo no se hace cargo.
El informe que sigue intenta narrar lo inenarrable, lo intransferible, el cínico deja vù de los casos aislados para los responsables de siempre, dar nombre a los sin nombre que deben elegir entre vivir y crecer en una ciudad que les tapa la boca.
PorVerona Demaestri
Fotos: Tatiana Zlatar

"Quien venga aquí y no se indigne, quien venga aquí y no se alce,
quien pueda ayudar de cualquier manera y no lo haga, es un canalla"
Jorge Ricardo Masetti

Pero ni siquiera fueron. Para algunos El Futuro, nombre eufemístico de un barrio que está a 15 cuadras de la salita más próxima o del Hospital de Romero, parece quedar demasiado lejos. Sólo enviaronmercadería durante un mes a la casilla vieja, esa piecita en 163 y 529 donde vivía Alex Bazán, y siguen viviendo sus padres y sus ocho hermanos. Hay que caminar diez cuadras de tierra y atravesar un puente improvisado con tablones encimados a destiempo sobre un arroyo sucio, para por fin llegar a la casilla nueva. En ese arroyo, unas cuantas cuadras hacia la 155, hace poco murió una nena."Dijeron que iban a hacer un puente de cemento, hasta le sacaron fotos. Y sigue peor, lo arreglamos nosotros mismos con unas maderas. Cuando llueve sí o sí tenemos que salir por este puente. A los chicos no los dejamos ni arrimar". Los nenes Bazán-Ríos viven a unos diez metros de ese arroyo.
La casilla nueva, también de madera pero con base de ladrillo, está anexada a la vieja que se llovía todo yteníamos que andar corriendo las camas: funciona como pieza de los chicos, gracias a la rifa organizada por una mujer que se apiadó después de lo del nene.
Y aunque lo del nene le llevó dos años, más temprano que tarde Antonio Bazán decidió hacer ruido. Cuando Alex murió de hambre, su papá quedó mudo de entendimiento, y su mamá, Gladys Ríos, invisible de palabras. Quedaba activado el silenciador queinvisibiliza: los habían dejado con el peso de esa muerte y con la impotencia de no poder evitar que alguna vez se repitiera; los responsables negaban la causa para negar la consecuencia.
"Descartamos terminantemente que haya fallecido por desnutrición", decía José Luis Mainetti, el entonces Secretario de Salud del Municipio y hoy Coordinador de la Región Sanitaria XI (que abarca desde Chascomúsy Dolores, hasta General Belgrano y Punta Indio, con sede en La Plata).
Antonio tiene la mirada intranquila, impotente bajo el pelo teñido de dorado bostero. Ahora sí le incomoda el silencio, y habla: "Cuando leí que decía eso, me dio una impotencia... Fui una vuelta y hablé con el secretario, pero no me atendió. Quería decirle lo que me pasó a mí y lo que pasa, porque... Decían de Tucumán,...
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