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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
FACULTAD DE INGENIERIA Y ARQUITECTURA
ESCUELA DE INGENIERIA INDUSTRIAL

HISTORIA SOCIAL Y ECONOMIA DE EL SALVADOR Y C.A



“LOS QUINIENTOS AÑOS DEL TIGRE AZUL Y NUESTRA

TIERRA PROMETIDA”

DE EDUARDO GALEANO.

Ni leyenda negra, ni leyenda rosa. Los extremos de esta oposición, falsa oposición, nos dejan fuera de la historia: nos dejan fuera de la realidad.Ambas interpretaciones de la conquista de América revelan una sospechosa veneración del tiempo pasado, fulgurante cadáver cuyos resplandores nos encandilan y nos enceguecen ante el tiempo presente de las tierras nuestras de cada día. La leyenda negra nos propone la visita al museo del Buen Salvaje, donde podemos echarnos a llorar por la aniquilada felicidad de unos hombres de cera que nada tieneque ver con los seres de carne y hueso que pueblan nuestras tierras.
Simétricamente la leyenda rosa nos invita al gran templo de occidente, donde podemos sumar nuestras voces al coro universal, entonando los himnos de la celebración de la gran obra civilizadora de Europa, una Europa que se ha derramado sobre el mundo para salvarlo.

La leyenda negra descarga sobre las espaldas de España, y enmenor medida sobre las de Portugal, la responsabilidad del inmenso saqueo colonial, que en realidad benefició en mucho mayor medida a otros países europeos, y que hizo posible el desarrollo del capitalismo moderno. La tan mentada “crueldad española” nunca existió: lo que sí existió y existe, es un abominable sistema que necesitó y necesita, métodos crueles para imponerse y crecer.
Simétricamente,la leyenda rosa miente la historia, elogia la infamia, llama “Evangelización” al despojo mas colosal de la historia del mundo y calumnia a Dios atribuyéndole la orden.

No, no: ni leyenda negra, ni leyenda rosa. Recuperar la realidad: Ese es el desafío. Para cambiar la realidad que es, recuperar la realidad que es, recuperar la realidad que fue, la mentira escondida, traicionada realidad de lahistoria de América.

Se nos viene encima cataratas de discursos de buen sonar y ceremonias de buen ver: se acercan los quinientos años del llamado Descubrimiento. Creo que Alejo Carpentier no se equivocó cuando dijo este ha sido nuestro mayor acontecimiento de la historia de la humanidad. Pero me parece a todas luces evidente que América no fue descubierta en 1942, del mismo modo que laslegiones romanas no descubrieron España cuando la invadieron en el año 218 antes de Cristo, y también me parece evidente de toda evidencia que ya va siendo hora de que América, se descubra a sí misma. Y cuando digo América, me refiero a la América que ha sido despojada de todo, hasta del nombre, a lo largo de los cinco siglos del proceso que la puso al servicio del progreso ajeno: nuestra AméricaLatina.

Este necesario descubrimiento, revelación de la cara oculta bajo las máscaras, que pasa por el rescate de algunas de nuestras tradiciones mas antiguas. Es desde la esperanza, y no desde la nostalgia, que hay que reivindicar el modo comunitario de producción y de vida, fundado en la solidaridad y no en la codicia, la relación de la identidad entre el hombre y la naturaleza y las viejascostumbres de libertad. No existe, creo, mejor manera de rendir homenaje a los indios, los primeros Americanos, que desde el Ártico hasta la tierra de fuego han sido capaces de atravesar sucesivas campañas de exterminio y han mantenido viva su identidad y vivo su mensaje. Hoy día ellos continúan brindando a toda América no solo a nuestra América Latina, claves fundamentales de memoria y profecía: dantestimonio del pasado y a la vez encienden fuegos alumbradores del camino. Si los valores que ellos encarnan no tuvieran más que un valor arqueológico, los indios no seguirían siendo objeto de encarnizada represión, ni estarían los dueños del poder tan interesados en divorciarlos de la lucha de clases y de los movimientos populares de liberación.

No soy yo de los que creen en las tradiciones...
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