Doctrina drago

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LA DOCTRINA DRAGO
  Al proclamar los postulados de Monroe, el gobierno de Estados Unidos no requirió el apoyo argentino. A su vez, en ningún momento, Argentina brindó oficialmente su respaldo.
Nuestro país afianzó, entonces, el liderazgo de la desaprobación latinoamericana contra cualquier manifestación de injerencia extranjera que-a la postre- intentara conllevar la puesta en juego de lasoberanía. Así, en 1868, Carlos Calvo expresó su postura doctrinaria acerca de las inversiones foráneas: los financistas sólo podrían acudir a los tribunales correspondientes al estado deudor.
Con posterioridad (Primera Conferencia Panamericana, 1889) ambos países acordaron el principio de arbitraje para el hemisferio pero únicamente enunciaron un esbozo blando e improductivo, debido a que – en plenodesarrollo interno – otras prioridades, probablemente, hayan debilitado el interés en tal empresa.
En un clima de desconfianza – como hemos visto – dadas las situaciones creadas por la política expansionista europea en diversos países débiles de otras partes del mundo, estalló el problema de Venezuela. Problema que estableció una provocación tanto a la Doctrina Monroe como a la posturaiberoamericana contraria a la intromisión armada de las potencias centrales. La idea de que Venezuela podía llegar a convertirse en un enclave enfocado contra la hegemonía norteamericana en el Caribe y la posición Argentina en América del Sur fue muy meditada en los círculos políticos y diplomáticos de Washington y Buenos Aires. Drago – entre otros – estaba persuadido del apetito que los colonialistas europeostenían por los territorios latinoamericanos. Así expresó sus sospechas de que la gestión oficial de esos gobiernos – con el objeto de hacer efectivos los intereses de los empréstitos a naciones cuyo desequilibrio político y económico condenaba a la insolvencia – encubriera la intención de apoderarse de espacios estratégicos.[13]
En consecuencia manifestó que: El cobro militar de los empréstitossupone la ocupación territorial para hacerlo efectivo y la ocupación territorial significa la supresión o subordinación de los Gobiernos locales en los países a que se extiende.
Tal situación aparece contrariando visiblemente los principios muchas veces proclamados por las naciones de América y muy particularmente la doctrina de Monroe con tanto celo sostenida y defendida en todo tiempo por losEstados Unidos, doctrina a la que la República Argentina ha adherido solemnemente antes de ahora. Y, puntualizó:
... lo único que la República Argentina sostiene y lo que vería con gran satisfacción consagrado con motivo de los sucesos de Venezuela, por una nación que como los Estados Unidos goza de tan grande autoridad y poderío, es el principio ya aceptado de que no puede haber expansiónterritorial europea en América, ni opresión de los pueblos de este hemisferio, porque una desgraciada situación financiera pudiese llevar a alguno de ellos a diferir el cumplimiento de sus compromisos. En una palabra, el principio que quisiera ver reconocido, es el de que la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas poruna potencia europea.[14]
La nota despertó el interés del departamento de Estado no sólo por su contenido sino también por proceder de una cancillería que había dado largas a las proposiciones panamericanistas que, en un primer momento, emanaron de la Doctrina Monroe. Empero, en torno de la agresión europea a Venezuela, Washington no internalizó – según la opinión de algunos autores – el alcance dela comunicación argentina. O, suponemos, hizo caso omiso de la misma, dado que al reducir su geopolíticaa evitar contrariedades con las potencias bloqueadoras (en particular con el acuerdo que intentaban acuñar Chamberlain y Guillermo II) Estados Unidos no captó -o, mejor, no le interesó captar - el propósito de Drago. Propósito que – entre otros – pretendía ser una consecuencia de la Doctrina...
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