Dos potencias se saludan (tobas y chinos)

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Dos Potencias se Saludan
Osvaldo Luis Conde

Lo que sigue es un relato sobre una curiosa y, a la vez, efectiva tarea educativa-comunicacional que se lleva adelante en Rosario (Pcia de Santa Fe), mas precisamente en el primer asentamiento toba, existen otros tres, ubicados en esa ciudad.

El Relato Escrito
Margarita y yo, esperamos con obligada paciencia el paso del carguero, mientrasmiramos la chapa con el nombre de la calle suburbana que cruza el, todavía Ferrocarril Belgrano: “Travesía”. Eran los días en que, al millonario negocio ferroviario, se lo maquillaba de miseria, Menem lo entregaba a Pedraza y compañía; aquellos sindicalistas de la Unión Ferroviaria y la Fraternidad que, tan sumisos fueron al fatídico axioma: ramal que para, ramal que cierra.

Más lento que lo habituales el andar del convoy, al punto que frena, maniobra desacostumbrada en esa zona rosarina. Estamos al fondo de Empalme Graneros, la “Venecia” local, no porque la visiten turistas; más bien porque cada lluvia es causa de una nueva inundación. A la vera de la vía y, en las calles que siguen o cortan “La Travesía”, no hay asfalto; tampoco en esa rúa principal de la zona. Se trata de un barrio muypobre, además de desértico, tan ralo que, ni siquiera se ven dos montículos marcando el arco del picado.

Llegan los Tobas
“¡Mirá!”, me sorprende mi esposa, al volver la cara vi docenas de hombres, mujeres, niños en brazos y de todas las edades, adolescentes y jóvenes. Muchos adultos y un gran número de viejos. Todos bajaban a gran ritmo, cargaban sobre sus humanidades lo que podían. Arrojabanlos enseres más pesados: alguna heladera a barra de hielo, máquinas de coser, calentadores, sacos con ropa, bicicletas destartaladas… Otras bolsas o cajas más pequeñas eran cargadas en lomos, cabezas, brazos. Finalmente, quedaron en tierra, unas doscientas personas.

La barrera, por fin libró el camino con el fondo del bocinazo alargado y saludador de la Diesel. No la cruzamos, nos quedamos en elauto al que acomodamos de tal modo que, pudiéramos observar sin ser vistos, las acciones de los recién llegados. Conocíamos de antemano, por medio de la prensa, algunos datos generales. El tren carguero, había partido de Resistencia. El Chaco en esos días, igual que Santa Fe, padecían gobernaciones de facto ejercidas, en ambos casos, por coroneles ineptos y corruptos. El gobierno chaqueño anuncióque fletaría a Rosario trenes especiales para “pasajeros” tobas y mocovíes. Aquellas formaciones, sin embargo, eran las típicas de cargas que además de yerba, te, lana de vidrio y algunas reses cargaron, como otra mercadería, habitantes originarios de nuestra Nación.

Una vez que, los recién llegados armaron su toldería con harapos y elementos en desuso, nos acercamos. Con serena amabilidad, losprimeros consultados, nos contaron lo que sabíamos y, enseguida, comenzaron sus propias preguntas. Querían saber donde estaban exactamente, como era Rosario, especialmente el barrio en el que, por descarte, tuvieron que acomodarse. No había mucho para detallarles, era claro para ellos la falta total de servicios en el lugar; la posibilidad que el Ferrocarril o algún dueño eventual de la tierra selas reclamara y los expulsara. Que las entidades escolares, de seguridad, de salud no tenían allí ni remota presencia.

Nos quedaba apenas un par de meses en Rosario, habíamos tomado la decisión de seguir nuestros estudios teológicos en Buenos Aires. Fue simple lograr amistad con los aborígenes; en aquellos pocos días los ayudamos con apoyo escolar para sus hijos y, algunas orientaciones sobrelabores urbanas. Ellos venían de la vida rural y poco sabían de construcciones, tecnologías y otros “progresos” propios de las grandes urbes. Sin embargo, a la hora señalada, subimos a nuestro tren con boleto en primera clase, partió de Rosario Norte y, enseguida saludábamos otro barrio, el nuestro, Ludueña, tan parecido a su vecino Empalme que, en realidad, nos despedíamos de ambos al mismo...
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