El bonete maulino

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“EL BONETE MAULINO”
Manuel Rojas

“Uso exclusivo Vitanet, Biblioteca Virtual 2004”

EL BONETE MAULINO Durante una correría que hice por las orillas del Río Claro hasta su unión con el Maule, atravesando a caballo arte de la provincia de Talca, marchando a través de bosques de avellanos y de boldos, por caminos solitarios, en cuyas márgenes hay minas de oro abandonadas, llegamos una tarde, ycasi anochecido, mi amigo Segundo y yo, a un negocio, mitad almacén y mitad tienda, con un mucho de cantina, situado en la unión de dos caminos. La casa, o mejor dicho el rancho, pues tal era, tenía todo el aire y el aspecto que anticipadamente nos imaginamos al hablar de los negocios de campo: murallas de barro, un techo estilo mediagua, un alero inclinado más de lo normal, una vara en queamarrar las cabalgaduras y varios perros. Desmontamos, y después de encargar los animales a un chiquillo medio desnudo y casi vestido —pues su único abrigo y vestimenta era un pantalón anchísimo, sin duda de procedencia paternal, y un suspensor en singular que le atravesaba como una banda el

tostado pecho— y que merodeaba por allí tirando piedras a una tagua que nadaba en las aguas del río,penetramos en el despacho aquél. Nos recibió el patrón, hombre ya canoso, con muchas muestras de regocijo y satisfacción. La llegada de dos forasteros, bien montados y vestidos, es demasiada novedad y emoción para un solo despachero en aquella zona solitaria. Mientras mi compañero renegaba de los viajes a caballo, de las duras monturas y de las polainas, andando por el desigual piso de tierra yenredándose en las espuelas, yo, ya instalado en una amplia silla de paja, echado atrás a lo burrero, lanzaba una ojeada de curioso por aquel interesante interior. Ignoraba si aquel negocio se llamaría: "El arca de Noé del comercio", pero seguramente se merecía tal nombre, pues en sus estantes había las más diversas y extraordinarias mercaderías. No quiero enumerarlas porque resultaría fatigoso. Sólo diré,como un detalle de aquel amontonamiento inverosímil, que al lado de un queso que tendría unos treinta centímetros de altura y un diámetro fabuloso, se encontraba un par de estribos de madera, dibujados con todo el primor que un rudimentario sentido del dibujo y del adorno había permitido al oscuro obrero que los hiciera. Después, tantas y tantas cosas que parecían asustadas de encontrarsevecinas.... Pero lo que más llamó mi atención... —¿ En qué les puedo servir, señores ? —interrogó el dueño de aquella pequeña babel. —Vamos a ver, Segundo; si ya ha terminado de

desahogar su mal humor nos pondremos de acuerdo sobre el menú. —Espérese, compañero; estoy peleando con estas dichosas espuelas... Dígame, patrón, ¿ cómo diablos se desabrocha esta correa? —Parece que el señor no es muy de acaballo — observó el viejo—. Permítame, yo lo ayudaré. —Preferiría andar cien veces a pie antes que a caballo; si no fuera porque ya nos falta poco, lo dejaría irse montado y yo me iría tranqueando de atrás. —Llegaría un mes después... —No lo crea, amigo; en la carrera larga el burro gana. —Así será; bueno, patrón, nos va a traer... Encargamos una lista de circunstancia, en la cual el queso, lacebolla y el charqui hicieron casi todo el gasto. Salió el viejo y yo continué mi inspección, mientras mi amigo paseaba de un lado a otro con su paso de gimnasta aborrecedor de todo medio de locomoción. Pero aquel objeto... Me levanté para contemplarlo de cerca, movimiento que aprovechó mi amigo para instalarse en la silla. Era Un bonete maulino, de color amarillo claro, salpicado de manchas rojas,desiguales, dobladas las alas hacia arriba y con un fiador negro amarrado a ellas. En la oscuridad parecía alargarse su parte superior, de forma cónica, en donde una cinta negra formaba un lazo doble de rosa. El objeto no tenía nada de extraordinario, pero me pasaba con él lo que con tantas otras cosas que pasan inadvertidas para el ojo

que no hace más que mirar: despertaba mi imaginación....
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