El festival de las calabazas obra teatro infantil

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  • Publicado : 13 de mayo de 2011
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EL FESTIVAL DE| LA CALABAZA
De Caryn Yacowitz

Doña Juana cultivaba las calabazas más grandes, redondas y naranjadas en toda la provincia de San Miguel. Desde que cualquiera pudiera recordar ella había ganado la especial corona de las calabazas en el gran festival cada año.
- Y la ganadora es dóña juana
Todos en el pueblo estaban muy orgullosos de Doña Juana. Todos excepto su vecino, elTonto Fernando. “Yo descubriré el secreto de Doña Juana, y este año mis calabazas serán las mejores del festival” el Tonto Fernando le musitó a su mascota Toro.
En la época de la siembra el Tonto Fernando siguió a Doña Juana hacia la Loma de las Calabazas y se ocultó detrás de un arbusto. El observaba mientras Doña Juana y su pequeña burra, Dulcita, araban la tierra. Doña Juana rompía la tierra consu pica hasta que brotaba como torta fresca en sus manos.
Su vestido de algodón ya descolorido bailaba con la suave brisa de la primavera. Su gran sombrero de paja proyectaba una sombra sobre la tierra fresca ya labrada. Doña Juana se agachaba tan bajo sobre la tierra que su quijada casi tocaba sus rodillas mientras ella cuidadosamente plantaba semillas blancas de calabaza ----- una, dos, tres.El Tonto Fernando miraba y miraba. Luego corrió a su casa tan rápido como sus flacas piernas lo podían llevar.
Temprano la mañana siguiente el Tonto Fernando empezó a labrar su pedazo de tierra. Se echó encima un vestido de algodón ya descolorido y un sombrero de paja. Rápidamente esparció semillas en toda dirección.
“Me veo tal y como Doña Juana hoy,” el Tonto Fernando dijo, rascando detrásde las orejas de Toro. “Estoy seguro de que ese es el secreto de sus calabazas.”
Pronto llegaron las lluvias de la primavera. Los viñedos en la Loma de las calabazas de Doña Juana eran grandes y fuertes. Sus onduladas ramas abrazaban la tierra.
Mientras tanto Fernando miraba sus débiles viñas. ¿Tendrá Doña Juana otro secreto? Se preguntó a sí mismo.
La mañana siguiente cuando Doña Juana yDulcita pasaron, llevando pesadas jarras llenas de agua del pozo, el Tonto Fernando abandonó su lugar favorito en el árbol de pimentón y las siguió hacia la Loma de las calabazas.
“Agua, agua. Agua, agua, mis muñecas.” Las palabras de Doña Juana transportadas por la brisa cálida daban a las plantas una bebida fresca.
“Butter babies, butter babies,” decía a cada retoño amarillo.
“Abran sus ojos alsol, inviten las abejas de miel a que las visiten. Pronto crecerán y serán calabazas gordas y redondas.”
“!Sí! ¡sí!, Sí, sí!” Gritaba el Tonto Fernando. Cuando llegó a su casa, se puso el vestido de algodón descolorido y su sombrero de paja. Fernando regó un poco de agua en una vasija de barro. Y fue de regreso a la Loma de las calabazas.
2Agua, agua” dijo. “Agua, agua mis hermosas” “Babybutters, butter balls, buttercups.” Una gota de agua cayó aquí, otra llegó allí. “big butters, baby cups, butterups,” decía Fernando. El hablaba a sus calabazas hasta la puesta del sol.
Antes de ir a la cama, Fernando bailaba un corto jingle. “Ya sé el secreto de la Loma de las calabazas, me veo como Doña Juana, y habló como ella, este año yo me pondré la corana de las calabazas!”

A lo largo de todoel verano, Doña Juana y Dulcita llevaban agua a la Loma de las calabazas. Los retoños amarillos se convirtieron en calabazas bebés. Algunas crecieron tanto y tan redondas que parecían llantas de vagones. Doña Juana llamó sus tres calabazas más grandes; Gorda, que era la más repolludita, Linda, la más bonita y Blush Bottom por su rozagante color.
El Tonto Fernando le hablaba a sus plantas, perocon frecuencia olvidaba rociarles agua.
Sólo unos pocos retoños llegaron a ser verdes y pequeñas calabazas. “Hay algo mal,” dijo “miraré a Doña Juana una última vez.”
Fernando corrió a la Loma de las calabazas y se escondió. El miraba como Doña Juana y Dulcita quitaban los insectos cuidadosamente de las viñas.
“¡Por supuesto! ¡Por supuesto!” gritó. “¿Porqué no me había dado cuenta antes?...
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