El inquieto anacobero

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  • Publicado : 5 de marzo de 2012
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Salvador Garmendia es una de las plumas del género de la cuentística que ha consolidado un espacio relevante en la narrativa contemporánea venezolana. Nos hemos topado con un realizador o hacedor en el estricto sentido del término. El Inquieto Anacobero (1976) es un libro de cuentos que destaca su afán por reflejar la ciudad, esta vez a partir de la recuperación de la oralidad de sus habitantes.La voz narrativa se desliza afincándose en el diálogo de los personajes que recrean la historia, desde la barra del bar, el ámbito festivo del prostíbulo o la sala velatoria de la funeraria, el laberinto de concreto, polución y asfalto que es la ciudad de Caracas:
“Eso fue en el 53, me parece. La Gata tenía el
mejor burdel de Catia en esos años. El Tíbiri Tábara, cuando aquello
era decategoría. La Gata se llamaba María Luisa Saavedra. Era una
mujer que tú la veías salir de Ketty Myrian y creías que era una tipa de
la jai. Cuando Louis Jouvet llegó a Caracas, Papillon le dio un banquete
en La Pastora con las mujeres más bellas de Caracas”.
Vista y reforzada por el agudo ojo de un provinciano proveniente de Barquisimeto. En el acertado prólogo de Enmiendas y atropellos, deGarmendia(1979), antología de cuentos que involucra cuatro títulos, Oscar Rodríguez Ortiz comenta:
“(...) cada aparente repetición, todo regreso al mundo a media luz de la Caracas cabaretera, marginal y enferma, a la infancia y a la provincia llena de prodigios, no hace sino colocar una pieza más en el engranaje que tiene como punto de partida una convicción: la realidad es una ‘desacordada composición’ yla mente humana —recrea, inventa, olvida— es una maravillosa máquina mezcladora”.
El Inquieto Anacobero es una celebración impulsiva del ámbito caraqueño en su oropel y decadencia. Pudiera decirse que este libro reivindica la épica desmitologizada del “hombre atormentado” del siglo XX. Los personajes, recurriendo a la exageración y al ejercicio amarillista de las medias verdades, relatan susencuentros con la tragedia y el azar, así como sus hazañas etílicas y eróticas. A lo largo del relato, se estructura un mapa geográfico y de locales de la Caracas nocturna y guapachosa de los dorados años 50: Roof Garden, los vermouth del Pasapoga, El Trocadero, El Sans Souci, Hotel Dossier, La Pompadour, El Tíbiri Tábara, Mi Cabaña, El Teatro Caracas y el Coney Island, entre tantas locaciones yadesaparecidas del desmadre caraqueño.
Dicho cuento, es un homenaje a uno de los más grandes cantantes de la música tropical de todos los tiempos : Daniel Santos, figura y motivo lírico y popular con el cual se identifica la bohemia latinoamericana. Gracias al Inquieto Anacobero, el hombre de a pie se reconoce en el severo y elocuente rostro de su machismo, impregnado de fluidos vaginales, cocaína yalcohol. El relato es una recreación afortunada de don Daniel quien nos habla ahora de sí mismo:
“Soy un nacionalista convencido y consumado. Nacionalista y patriota latinoamericano que siente aún, en esta cabeza plateada, el suave vaivén de mis palmeras tropicales y un gustico a ron en la garganta, unas arenas tibias por el sol y un azul intenso de donde surge, casi como un milagro, una hembra decualquiera de estas aguas y estas tierras”.
El género cuentístico le da un espaldarazo a la crónica de costumbres de los cincuenta y sesenta, a las páginas de sucesos, a las notas cronológicas y al chisme. La tonalidad es áspera, de un humor negro que se carga de crónicas nocturnas, obscenidades y tragicomedia; personajes oscuros, viciados, mujeres alegres, militares cornudos y burócratasindolentes, sin los cuales la ciudad jamás podría descomponerse, la estridencia y el caos. El argumento desprende las limaduras de una Caracas que se desgasta, arma y rearma recogiendo y esparciendo sus despojos, citaba Garmendia:
“Los surtidores son chatarra, la caseta saqueada y un Ford sin amo que se ha ido pudriendo ahí desde hace años. Es todo lo que queda”
Pareciera una crónica sobre la...
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