El marinero y su alma

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OSCAR WILDE

EL PESCADOR Y SU ALMA

Gentileza de El Trauko

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Oscar Wilde - EL PESCADOR Y SU ALMA Texto de dominio público.

Edición Electrónica: El Trauko Versión 1.0 - Word 97 Texto digital # 23 Este texto digital es de DOMINIO PÚBLICO en Chile por cumplirse más de 50 años de la muerte de su autor. Sin embargo no todas las leyes de Copyright son iguales en losdiferentes países del mundo. Infórmese de la situación de su país antes de la distribución pública de este texto. Todas las formas de redistribución digital o de impresión quedan autorizadas en aquellos países en el cual este texto es de dominio público siempre que en las mismas se incluya el siguiente aviso: “La Biblioteca de El Trauko” http://www.fortunecity.es/poetas/relatos/166/http://go.to/trauko trauko33@mixmail.com Chile - noviembre 2000

El Pescador y su Alma

Oscar Wilde

EL PESCADOR Y SU ALMA
Oscar Wilde

A S.A.R. ALICIA PRINCESA DE MONACO Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar, y arrojaba sus redes al agua. Cuando el viento soplaba desde tierra, no lograba pescar nada, porque era un viento malévolo de alas negras, y las olas se levantaban empinándose asu encuentro. Pero en cambio, cuando soplaba el viento en dirección a la costa, los peces subían desde las verdes honduras y se metían nadando entre las mallas de la red y el joven Pescador los llevaba al mercado para venderlos. Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar. Un día, al recoger su red, la sintió tan pesada que no podía izarla hasta la barca. Riendo, se dijo: —O bien heatrapado todos los peces del mar, o bien es algún monstruo torpe que asombrará a los hombres, o acaso será algo espantoso que la gran Reina tendrá deseos de contemplar. Haciendo uso de todas sus fuerzas fue izando la red, hasta que se le marcaron en relieve las venas de los brazos. Poco a poco fue cerrando el círculo de corchos, hasta que, por fin, apareció la red a flor de agua. Sin embargo nohabía cogido pez alguno, ni monstruo, ni nada pavoroso; sólo una sirenita que estaba profundamente dormida. Su cabellera parecía vellón de oro, y cada cabello era como una hebra de oro fino en una copa de cristal. Su cuerpo era del color del marfil, y su cola era de plata y nácar. De plata y nácar era su cola y las verdes hierbas del mar se enredaban sobre ella; y como conchas marinas eran susorejas, y sus labios eran como el coral. Las olas frías se estrellaban sobre sus fríos senos, y la sal le resplandecía en los párpados bajos. Tan bella era aquella sirenita que cuando el joven Pescador la vio, se sintió sobrecogido de maravilla, alargó la mano y la atrajo hasta él; luego inclinándose sobre el borde de la barca, la tomó en brazos. Pero apenas la tocó, la sirenita gritó como una gaviotaasustada, y despertó, y lo miró con sus ojos de amatista llenos de terror, esforzándose en un vano intento de escapar. Él la sujetó poderosamente abrazada, sin dejarla escapar. Cuando la sirenita comprendió que no había forma de huir se puso a llorar y dijo: —Te suplico que me dejes en libertad. Soy la hija única de un Rey, y mi padre ya es viejo y vive solo. Pero el joven Pescador respondió: —Note soltaré hasta que me prometas que cada vez que te llame obedecerás mi llamada, y cantarás para mí. A los peces les fascina el oír las canciones del pueblo del mar, y así mis redes estarán siempre llenas. —¿Juras que me soltarás si te hago esa promesa? —preguntó la sirena. —Juro que te soltaré —respondió el joven Pescador. Ella hizo entonces la promesa pactada, jurando con el juramento de loshijos del Mar. Él abrió los brazos y la sirenita se sumergió en el agua temblando con un extraño temblor.

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Gentileza de El Trauko

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Todas las tardes el joven Pescador se internaba mar adentro, y llamaba a la sirena, y ella acudía invariablemente; salía del agua y cantaba. En torno de ella nadaban los delfines, y las gaviotas le revoloteaban sobre la cabeza. Cantaba...
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