El recuento

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 3 (745 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 7 de junio de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
4
EL RECUENTO
Ti Noel estaba profundamente acongojado por la desaparición de Mackandal. De haberle sido
propuesta la cimarronada, hubiera aceptado con júbilo la misión de servir al mandinga. Ahorapensaba
que el manco lo había considerado demasiado poca cosa para hacerlo partícipe de sus proyectos. En
las noches largas, cuando el mozo era dolorido por esta idea, se levantaba del pesebre enque dormía y
se abrazaba, llorando, al cuello del semental normando, hundiendo la cara entre sus crines tibias, que
olían a caballo bañado. La partida de Mackandal era también la partida de todo elmundo evocado por
sus relatos. Con él se habían ido también Kankán Muza, Adonhueso, los reyes reales y el Arco Iris de
Widah. Perdida la sal de la vida, Ti Noel se aburría en las calendasdominicales, viviendo con sus
brutos, cuyas orejas y perinés tenía siempre bien limpios de garrapatas. Así transcurrió toda la estación
de las lluvias.
Un día, cuando los ríos hubieron vuelto a su cauce, TiNoel se encontró con la vieja de la montaña
en las inmediaciones de las cuadras. Le traía un recado de Mackandal. Por ello, al abrirse el alba, el
mozo penetró en una caverna de entrada angosta,llena de estalagmitas que descendían hacia una
oquedad más honda, tapizada de murciélagos colgados de sus patas. El suelo estaba cubierto de una
espesa capa de guano que apresaba enseres líticos yespinas de pescado petrificadas. Tí Noel observó
que varias botijas de barro ocupaban el centro y que por ellas reinaba en aquella húmeda penumbra, un
olor acre y pesado. Sobre hojas de queso seamontonaban pieles de lagarto. Una laja grande y varias
piedras redondas y lisas habían sido utilizadas, sin duda, en recientes trabajos de maceración. Sobre un
tronco, aplanado a filo de machete en toda sulongitud, estaba un libro de contabilidad, robado al
cajero de la hacienda, en cuyas páginas se alineaban gruesos signos trazados con carbón. Ti Noel no
pudo menos que pensar en las tiendas de...
tracking img