El reencuentro - graham lynne

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  • Publicado : 9 de septiembre de 2012
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Reencuentro
Lynne Graham



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Reencuentro (1998)
Título Original: Second-Time Bride
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Bianca 925
Protagonistas: Alessio Leopardi y Daisy
Argumento:
Daisy siempre recordaría su fugaz matrimonio con Alessio Leopardi siendo aún una adolescente. Alessio se cansó de ella pocos meses después de la boda, así que Daisy lo abandonó para dar aluz a su hija en soledad.
Alessio volvió a irrumpir en su vida y Daisy estaba desgarrada: él no sabía que tenía una hija de trece años, pero Tara se moría por conocer a su padre. Daisy comprendió que aunque no pudiera olvidar, al menos debía perdonar y revelar a Alessio  la existencia de Tara... con todas las consecuencias.



















Capítulo 1


TARA estabade pie en el pasillo desafiándola con su adolescente metro ochenta de estatura.
— ¿Por qué tengo que ir a casa de tía Janet?
—Porque es lo que haces los sábados si tengo que ir a trabajar —contestó Daisy mientras se ponía una falda morada y trataba de atarse los botones de la blusa con la otra mano, con un ojo puesto ansiosamente en su hija y el otro en el reloj de la mesilla—. Y si estás en casade Janet no tengo que preocuparme por ti.
—Claro, entonces no es por mi bien sino por el tuyo —replicó Tara clavando unos ojos acusadores de color castaño oscuro en su madre de menor estatura.
—Oye, ¿por qué no hablamos de esto esta noche? —le rogó Daisy mientras rebuscaba dentro de su armario unos zapatos.
—Tengo trece años y no soy tonta. No se me ocurriría beber ni drogarme...
—Espero queno —murmuró Daisy estremeciéndose al pensarlo.
—No soy como eras tú. Soy muy sensata y madura para mi edad...
— ¿Por qué tengo a veces la impresión de que no piensas gran cosa de mí?
—Mamá, estás destinada a preocuparte por todo. Caíste en manos de un desgraciado que te abandonó a los diecisiete años y has estado pagando por ese error desde entonces cargando conmigo —le recordó Tara—. Pero novoy a cometer el mismo error. A no ser que un atractivo multimillonario llame a la puerta mientras estás fuera, no hay peligro. Sólo quiero ir de tiendas con Susie y comprarme algo de ropa. Las prendas más bonitas ya se habrán vendido si espero hasta esta tarde...
— ¡Nunca has sido una carga para mí! —protestó Daisy.
—Mamá... no tenemos tiempo para hablar de eso. ¿Puedo salir? —suplicó Tara.Daisy atravesó apresuradamente las puertas de cristal de Elite Estates exactamente cuarenta y cinco minutos más tarde, sin aliento y agobiada pero tratando de no parecerlo. Su jefe, Giles Carter, había telefoneado a primera hora para decirle que la epidemia que se estaba extendiendo en la agencia había dejado en cama al favorito del equipo de vendedores, Barry el Piraña, como lo llamaba Daisyen privado. Su presencia era necesaria para atender al último nuevo cliente de Barry en lo que podría haber sido su esperado día libre.
Daisy llevaba trabajando diez años en Elite Estates y no se hacía ilusiones respecto a su política machista. Había escalado puestos con gran dificultad y pese a la desventaja de su sexo, su corta estatura y su aspecto juvenil. Sólo las altas cifras de ventashabían hecho que Giles la tomara en serio, pero seguía asegurándose de que negociara con las propiedades de poca monta.
—Giles ha telefoneado dos veces preguntando por ti —la advirtió Joyce en recepción—. ¿Te has fijado en la limusina que hay aparcada a la salida?
Daisy había entrado demasiado deprisa como para fijarse en nada. Se volvió y vio el impresionante vehículo metalizado.
—Sudueño te está esperando. El hombre más imponente que he visto en mi vida —suspiró Joyce lánguidamente—. Por desgracia, una rubia imponente salió del coche detrás de él.
Una pareja... Ojala que los dos todavía se atrajesen y respetasen mutuamente. Daisy había tenido algunas experiencias terribles con parejas que no habían sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el hogar de sus sueños y...
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