El sobreviviente perfecto

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 22 (5470 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
El superviviente perfecto
por Marcelo Dos Santos
¿Cuál es la capacidad de sobrevivir del ser humano? ¿Cuánto sufrimiento y privaciones puede soportar un hombre antes de sucumbir? ¿Puede la voluntad de salvarse —o acaso el instinto de supervivencia— sobreponerse a una muerte que en cualquier otro ser humano hubiese sido segura e inminente?
Todo ello se estudia intensamente, en especial porparte de las fuerzas armadas de todo el mundo y sus escuelas de supervivencia.
Las conclusiones que se han obtenido indican que aún en las situaciones más letales y comprometidas, un buen entrenamiento, la aplicación del sentido común y una animal, acerada, férrea ansia de vivir pueden convertir a la víctima de un accidente en un superviviente perfecto.
Este fue el caso de David Steeves. Suincreíble historia es más sorprendente que cualquier guión de Hollywood.
Y si no, juzguen ustedes mismos.

En 1957, el primer teniente David Steeves tenía 23 años, y se desempeñaba como piloto militar de la Fuerza Aérea norteamericana. El 9 de mayo de ese año, Steeves despegó del aeródromo de la Base Aérea Hamilton en Oakland, California, con destino a su ciudad natal, Selma, Alabama, donde pensabadejar el avión en la Base Aérea Craig. Iba a bordo de su entrenador biplaza Lockheed T-33A Shooting Star. En el trayecto debía sobrevolar la Sierra Nevada, una formación montañosa que se extiende mayormente en California pero llega hasta el estado de Nevada. Muchas de sus cumbres trepan hasta los 3.500 o 4.000 metros.

El Shooting Star del teniente Steeves
Todo fue bien al principio (Steeves eraexperto en ese tipo de aviones entrenadores). La vista era imponente. Steeves volaba contento.
Aunque California es un estado caluroso, las grandes altitudes hacen que la primavera en las montañas de la Sierra Nevada sea subártica. La nieve no se derrite hasta mediados de verano, las temperaturas son siempre bajo cero, y los profundos precipicios llenos de sedimentos se convierten en trampasmortales.
Precisamente volando sobre uno de esos abismos, se produjo una fuerte explosión en el interior de la cabina del T-33. Steeves nunca supo qué fue lo que ocurrió. Perdió el conocimiento de inmediato.

Vista aérea de la Base hamilton en Oakland
Cuando despertó, la cabina estaba llena de humo y el aparato estaba en picada, precipitándose entre las nubes directamente hacia una gigantescapared de piedra en la ladera de un monte. El joven tiró del timón con todas sus fuerzas, tratando de obligar a que la nariz trepara, pero fue inútil. Los mandos no respondían.
Sólo quedaba una cosa por hacer: eyectarse. Activó la granada de disparo de gas inerte, liberó la cubierta de la cabina, y salió disparado de su avión con todo y asiento. Eran las 11:45 del 9 de mayo de 1957.

Desprendido porfin de su sillón y colgando de su paracaídas, vio venir hacia él una cornisa de roca cubierta de nieve. ¡Pero la velocidad era demasiada! No pudo reducirla, y, si bien consiguió tocar la superficie horizontal de la saliente, el golpe en los pies le dislocó ambos tobillos. Miró hacia arriba, y vio a su avión alejándose en la distancia, tal vez para estrellarse a muchos kilómetros, fuera de suvista.
Steeves tenía ahora un gran problema: tenía los dos tobillos doloridos, estaba en un saledizo de roca a 3.300 metros de altura, y todo lo que sus ojos podían ver eran nieves eternas, cimas peladas y uno o dos árboles. No se apreciaba actividad humana alguna.
Para colmo de males, había perdido el conocimiento a causa de la explosión y al despertar se había eyectado de inmediato, por lo que nohabía tenido tiempo de radiar un Mayday, el código internacional de auxilio, ni de informar de su posición a su base.
Sabía que el procedimiento de búsqueda y rescate no comenzaría hasta el día siguiente, pero también sabía que era casi imposible que pudieran encontrarlo en esa inmensidad blanca.
Su vida estaba jugada a una sola carta, pero Steeves decidió mirar todo el mazo. No moriría como...
tracking img