Ensayo Del Capitulo Fedon (Dialogos De Platon)

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  • Publicado : 11 de agosto de 2011
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Es la recreación del discípulo Platón acerca del presidio que sufre Sócrates en Atenas al afirmar que los dioses no pueden ser apasionados y caprichosos como los humanos. Es unos momentos antes de que Sócrates tome la cicuta, con la que fue condenado a morir por el régimen ostracista (un modo de democracia) de su tiempo.
En efecto, habla sobre la reencarnación y de la misión principal delhombre, que consiste en aprender las virtudes, ya que el Sumo Bien, o la Sabiduría Suprema, es lo mejor que el hombre puede alcanzar en esta vida, para poder migrar como espíritu perfecto a la otra.
Es la aportación más importante de Platón, por lo que hay que ser cuidadosos en distinguir hasta dónde habla sobre las influencias de su maestro directo Sócrates, y hasta dónde habla Platón de su propiadoctrina.
El Fedón no es, como los precedentes diálogos, una mera serie de preguntas y respuestas sin otro objeto que poner en evidencia el error de una teoría o la verdad de un principio; sino que es una composición de distinto género, en la que, en medio de los incidentes de un argumento principal, se proponen, discuten y resuelven problemas complejos, que interesan a la vez a la psicología, a lamoral y a la metafísica; obra sabia en la que están refundidos, con profunda intención, tres objetos muy diferentes: el relato histórico, la discusión y el mito.
En el Fedón, Sócrates, hace una apología de sí mismo, pero esta vez no ante los jueces de Atenas, sino ante sus amigos, y no precisamente de su inocencia, sino de su actitud ante la muerte. Ahora, en el momento de emprender un viajedudoso y definitivo, expondrá cuantos motivos tiene para mostrarse sereno y no mostrar angustia ante la más sincera de las verdades.
El relato histórico consiste en la pintura sensible y viva del último día y de la muerte de Sócrates, que a Equécrates de Flionte hace Fedón, testigo conmovido aún por la muerte serena y noble, que fielmente refiere con un lenguaje en el que campanean la sencillez yla grandeza antiguas; cuadro de eterna belleza, en el que nadie puede fijar sus miradas sin verse insensiblemente poseído de la admiración y entusiasmo que respiran las palabras de su autor. Parte de las ideas pitagóricas de la estancia del alma en los infiernos y de su vuelta a la vida, para probar que existe después de la muerte. Este es el sentido de la máxima: "Los vivos nacen de los muertos",envuelta en esta otra más general: "Todo lo que tiene un contrario nace de este contrario"; como lo más grande, de lo más pequeño; lo más fuerte, de lo más débil; lo más ligero, de lo más lento; lo peor, de lo mejor; la vigilia, del sueño, y la vida, de la muerte.
A este argumento en favor de la supervivencia del alma, tomado de la doctrina de la metempsicosis, se añade otro puramente platonianoa favor de la preexistencia. Pero he aquí, en cambio, una serie de razonamientos que bien pueden satisfacer a los espíritus más exigentes. Se fundan en el examen de la naturaleza del alma. Nuestra alma ¿es una de las cosas que pueden disolverse, o es indisoluble? ¿Es simple o compuesta, material o inmaterial? En fin, ¿con qué se conforma más: con lo que cambia sin cesar o con que subsisteeternamente idéntico a sí mismo? Todas estas cuestiones bastan por si solas para probar que, en el pensamiento de Platón, el problema del destino del alma, después del relativo a su misma esencia. La busca desde luego, y a este fin distingue dos órdenes de cosas; unas que son simples, absolutas, inmutables, eternas; en una palabra, las esencias inteligibles; otras, imágenes imperfectas de las primeras,que son compuestas, mudables; es decir, cuerpos perceptibles por medio de los sentidos. ¿En cuál de estos dos órdenes se encuentra nuestra alma? En el de las esencias; porque es como ellas invisible, simple, y llevada por su propia tendencia a buscarlas, como bien acomodado a su naturaleza. Si nuestra alma es semejante a las esencias, no muda nunca, como no mudan ellas; y no tiene que temer la...