Fundamentod

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1390 palabras )
  • Descarga(s) : 4
  • Publicado : 20 de marzo de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
LOS VALORES MORALES

CAPITULO III

I .LA MORAL DEL TARTUFO:

Los hombres rebajados por la hipocresía viven sin ensueño, ocultando sus intensiones, enmascarando sus sentimientos, dando saltos como el eslizón; tienen la certidumbre intima aunque inconfesa, de que sus actos son indignos vergonzosos, nocivos, arrufianados, irredimibles.

El psicólogo reconoce al hipócrita; rasgos hay edistinguen al virtuoso del simulador, pues mientras este es un cómplice de los perjuicios que fermentan en su medio, aquel posee algún talento que le permite sobreponerse a ellos.

La juventud tiene entre sus preciosos atributos la incapacidad de dramatizar largo tiempo las pasiones malignas; el hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios esta ya viejo, inseparablemente.

Quien es deslealcon la verdad no tiene por que ser leal con la mentira.Los hombres rectos son objetos de su acendrado rencor, pues con rectitud humillan a los oblicuos; pero estos no confiesan su cobardía y sonríen servilmente a las miradas que los torturan, aunque sienten el vejamen: se contraen a estudiar los defectos de los hombre virtuosos para filtrar pérfidos venenos en el homenaje que a todas horas estánobligados a tributarles.

La conducta de los tartufos no puede conservarse adamantina los expedientes equívocos se encadenan hasta ahogar los últimos escrúpulos.

El gentil hombre tiene siempre un enemigo en ellos, pues la reciprocidad de sentimientos solo es posible entre iguales; no puede entregarse nunca a su amistad, pues acecharan la ocasión para afrentarlo con alguna infamia vengando supropia inferioridad.

II. EL HOMBRE HONESTO:

Las mediocracias de todos los tiempos son enemigas del hombre virtuoso: prefieren al honesto y lo encumbran como ejemplo. Hay en ello implícito un error o mentira que conviene disipar. Honestidad no es virtud.

El honesto, en cambio es pasivo, circunstancia que le asigna un nivel moral superior al vicioso, aunque permanece por debajo de quienpractica activamente alguna virtud y orienta su vida hacia algún ideal.

La virtud suele ser un gesto audaz, como todo lo original; la honestidad es un uniforme que se endosa resignadamente. El mediocre teme a la opinión publica con la misma obsecuencia con el que el zascandil teme al infierno; nunca tiene la osadía de ponerse en contra de ella, y menos cuando la apariencia del vicio es un peligroinsito en toda virtud no comprendida.

Los espíritus acomodaticios llegan a aborrecer la firmeza y la lealtad a fuerza de medrar con el servilismo y la hipocresía.

La virtud quiere fe, entusiasmo, pasión, arrojo, de ello vive. Los quiere en la intención y en las obras. No hay virtud cuando los actos desmienten las palabras, ni cabe la nobleza donde la intención de arrastra. Por eso lamediocridad moral es más nociva en los hombres conspicuos y en las clases privilegiadas. Los privilegios de la cultura y del nacimiento imponen al que los disfruta una lealtad ejemplar para consigo mismo

III.LOS TRAFUGAS DE LA HONESTIDAD:

Desde la hipocresía consentida hasta el crimen castigado, la transición es insensible; la noche se incuba en el crepúsculo. De la honestidad convencional se pasaala infamia gradualmente por matices leves y concesiones sutiles.

Los delincuentes son individuos incapaces de adaptar su conducta a la moralidad media de la sociedad en que viven. Son inferiores tienen “el alma de la especie” pero no adquieren “el alma social” divergen de la mediocridad, pero en sentido opuesto a los hombres excelentes, cuyas variaciones originales determinan una desadaptaciònevolutiva en el sentido de la perfección.

Estos sujetos de moralidad incompleta, larvada, accidental o alternante, representan las etapas de la transición entre la honestidad y el delito.

Un estigma irrevocable impídeles conformar sus sentimientos a los criterios morales de su sociedad.

En otros hay una inversión de los valores éticos, una perturbación del juicio que impide medir el bien...
tracking img