Globalizacion y crimen organizado

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Globalización y crimen organizado 1 Por Eugenio Raúl Zaffaroni I. El poder en la globalización
1 Conferencia de clausura de la Primera Conferencia Mundial de Derecho Penal, organizada por la Asociación Internacional de Derecho Penal (AIDP) en Guadalajara, Jalisco, México, pronunciada el 22 de noviembre de 2007. El texto está destinado al libro homenaje al querido colega Prof. Dr. Esteban Righi,con todo el afecto y la admiración que se ha ganado a lo largo de muchos años de amistad. 2 Entre muchos, Darcy Riberiro, O processo civilizatório. Estudos de antropologia da civilizacao, Petrópolis, 1987, págs. 129 y sgts.; como una continuidad los interpreta Immanuel Wallerstein, Utopística o las opciones históricas del siglo XXI, México, 1998. 3 Es imposible sintetizar la inmensa bibliografíaacerca de este concepto. Entre la más corriente consultada, además de la que se cita infra: Ulrich Beck, Che cos’è la globalizzazione. Rischi e prospettive della società plane-taria, Roma, 1999; Ignacio Ramonet, Un mundo sin rumbo, Crisis de fin de siglo, Madrid, 1997; Octavio Ianni, A era do globalismo, Rio de Janeiro, 1997; Ernesto López, Globalización y democracia, Buenos Aires, 1998; EduardoGaleano, Patas arriba, La escuela del mundo al revés, Montevideo, 1998; Noam Chomsky-Heinz Diete-rich, La sociedad global, Educación, mercado y democracia, Santiago de Chile, 1996; Emir Sader (Organizador), O mundo depois da queda, Rio de Janeiro, 1995; Carlos Alonso Zaldívar, Variaciones sobre un mundo en cambio, Madrid, 1996; Anthony King, Global Cities, London, 1991; Scott Lash-John Urry, Theend of organized capita-lism, Madison, 1987; Rüdiger Safranski, ¿Cuánta globalización podemos soportar?, Buenos Aires, 2005. 4 En particular sobre el desempleo alcanzó difusión hace años el libro de Viviane Forrester, El horror económi-co, Buenos Aires, 1997; también Jeremy Rifkin, El fin del trabajo, Buenos Aires, 1997; sobre las barreras al desplazamiento poblacional: Jean-Christophe Rufin,L’empire et les nouveaux barbares, París, 1991. Como es notorio, éstas se agudizaron en los años posteriores, con frecuentes consecuencias dramáticas. La globaliza-ción agilitó la libre circulación de capitales, pero no de personas. 5 Como todo momento de poder mundial tiene detractores y entusiastas, lo que en la terminología de Umberto Eco se llamarían “apocalípticos e integrados” (Apocalittici eintegrati. Communicazioni di massa e teorie della cultura di massa, Milano, 1995). 6 Esta idea responde a una visión conspirativa, que despierta siempre gran interés, originariamente vinculada a la organización secreta del comunismo en tiempos del “macarthismo” (ver: Richard H. Rovere, El senador Joe MacCarthy, México, 1987; Seymour Martin Lipset/ Earl Raab, La política de la sinrazón, El extremismo dedere-cha en los Estados Unidos 1790-1977, México, 1981)), fue funcional para generar un enemigo externo que ope-raba en el interior (modelo “mafioso”), dio motivo a varias comisiones investigadoras que impulsaron a políti-cos a altas candidaturas (cfr. August Bequai, Organized Crime. The fifth State, Lexington Books, 1979; Timothy S. Bynum, Controversias in the study of Organized Crime, en“Organized Crime in America: Concepts and Con-troversies”, edit. by T. S. Bynum, New York, 1987). Antes de la actual explosion del pseudoconcepto un comité asesor de gobierno concluyó que no servía para nada porque no estaba definido (National Advisory Committe on Crime Justice Standards and Goals, Report on the Task Force on Organizad Crime, Washington, 1976).
7 De alguna manera el periodismo, lascúpulas policiales y los políticos, en un ensamble con alto impacto publi-citario impusieron a los criminólogos la elaboración de un pretendido concepto. Los esfuerzos más ambiciosos
El poder planetario está marcado por tres revoluciones (la mercantil, la indus-trial y la tecnológica)2, que dieron lugar a tres momentos: el colonialismo, el neocolo-nialismo y ahora a la globalización 3. Este...
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