Griseldis

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Grisélidis, un nombre que por ahí me sonaba de Lang, y eso a finales de los setenta (mucho para ejercitar la memoria). Perrault escribió este cuento en verso (novela lo llamó, para indicar, nada más, que el relato no tenía nada de fantástico... aunque ya veremos qué tan cuestionable sea esto) basándose en una historia popular que andaba flotando por ahí en Italia, o Francia, o Inglaterra...Griselda, Griselda, Griselda o como quiera que se llamara una mujer de paciencia ejemplar. Y lo hizo con altos índices de descripción y con las mejores intenciones: en su época (siglo XVII) abundaban los relatos moralistas que hablaban horrores de las mujeres, y él quería salir en defensa del bello sexo, como no se cansa de repetir.

¿Lo logró? Bueno, para enterarnos, veamos un resumen de lahistoria.

Éste era una vez un príncipe (un marqués, dicen otras versiones) al que sus consejeros, familia y etc. no se cansaban de presionar con que ya se casara y blah blah blah. Pero el príncipe tenía una gran desconfianza hacia las mujeres, porque según él, todas ellas eran perras, infieles y abusivas. Su mujer ideal, dice, es "una Beldad, joven y sin orgullo y vanidad, de obediencia acabada, depaciencia probada, y que no tenga propia voluntad”. Y hasta que no dé con ella, no se arriesgará al matrimonio.

¿Todavía no se enojan? Bueno. Pues un día el príncipe encuentra a una pastorcita llamada Grisélidis, que dentro de su sencillez y humildad lo trata de maravilla; y se prenda de ella de tal manera que pronto anuncia sus esponsales y prepara la más suntuosa boda; una boda de la que laúltima en enterarse es la novia. Y ahí es cuando Grisélidis tiene su primera probadita de lo que le espera; el príncipe simplemente llega a su casa y le dice que la ha elegido por esposa y que haga el favor de ponerse guapa. Ella no se niega, tal vez por no ponerse en evidencia luego del escándalo que ha armado el otro, o porque la idea de que ALGUIEN MÁS pague los gastos de la casa es muy tentadora, obien porque también le gustó el muchacho. Y después del matrimonio, ambos viven felices. Por un ratito.

Porque resulta que muy pronto nuestro príncipe comienza a caer en sus viejas inseguridades, y a desconfiar de su mujer, que desde que se casaron no ha hecho sino comportarse a la altura. Por ello, de cuando en cuando la trata mal, porque, piensa, de esa manera intensificará su amor, de lamisma forma que un poco de agua revive las llamas (y es que “los golpes ingren”, como decía mi abuelita en su español rural de México; o, en otras palabras, un individuo se encariña más con quien lo maltrata... ¿pero quién dijo esto y por qué a veces resulta tan aterradoramente cierto?). Pero ella sigue tan linda y amable con él como siempre, y eso hace que desconfíe todavía más.

Cuando la parejatiene una bebita, el príncipe decide que la inagotable alegría de su esposa se debe a que ha volcado su amor en la niña; por lo tanto, decide quitársela, poniendo de pretexto que la baja cuna de Grisélidis podría contagiar de malos modales a la princesita (mira quién habla). Ella no protesta. La pobre bebé, de brazos, va a parar a un estricto convento. Y cuando, más adelante, el príncipe, amanera de prueba (¿recibió clases de psicología en Guantánamo?), le llega con la mentirota de que la niña se enfermó y murió, Grisélides se concentra en consolar al marido. Santo Dios...

Pasan los años, la princesita (que ignora quiénes son sus padres) crece y a su vez se enamora de un joven caballero de buena casa, fortuna y todo lo demás. Para entonces su padre el príncipe ya superó sus complejosadolescentes, pero ahora tienen en mente algo más perverso: utilizar su infalible método “aviva-amores” en su propia hija. Así que por decreto real le prohíbe a la muchacha que vuelva a ver a su galán, esperando que ello una más a la parejita.

Por otro lado, aunque reconoce que ya no es necesario probar las virtudes de su esposa (bueno, si tenía que hacerlo, ¿para qué se casó con ella en...
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