Historia original

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GENEROSIDAD SIN FRONTERAS

Gracias a un policía y a una ciudad, una viuda y sus hijos aseguran su futuro.
Por Per Ola y Emily D’ Aulaire

Ya había policías uniformados en el lugar del accidente (la esquina de Maple y Corlies, en Poughkeespie, Nueva York) cuando el investigador Karl Mannain llego en un sedan blanco sin emblemas y noto la expresión grave de sus compañeros. A la luz de losfaros, Mannain vio el cuerpo de un hombre tumbado en el suelo; a juzgar por la gravedad de sus lesiones, había muerto instantaneamente. También observó fragmentos de pintura roja en el pavimento.
Los testigos le dijeron lo que sabían mientras: esperaban la luz verde del semáforo, vieron a un ciclista que cruzaba la avenida hasta perderse de vista; instantes después oyeron un golpazo y vieron pasar uncoche a toda velocidad. Ocurrió tan rápidamente, que no podían describir el vehículo.
Como la victima no llevaba identificación, Mannian supuso que era uno de los muchos mexicanos indocumentados que trabajan en esa pujante ciudad de orillas del Hudson situada a unos 110 km al norte de la ciudad de New York. Era joven, como de treinta años, apenas unos cuantos menor que Mannain, y este sepregunto si tendría familia.
Parecía un simple caso de atropello y fuga. La obligación de Mannain de notificar a los deudos más cercanos y tratar de localizar al culpable. Se comunicó por radio con la jefatura de policía para pedir que se pusiera en el periódico matutino un aviso con un teléfono al cual pudiera llamar quién reconociera la victima… o viera un auto rojo con el frente dañado.
Comonecesitaba un intérprete, fue al apartamento de un mexicano conocido en la ciudad como Willie, quien accedió a ayudarlo, y juntos, a altas horas de esa noche del 10 de abril de 1998, fueron a casas y comercios donde vivían o trabajaban inmigrantes para interrogarlos. Sin embargo, parecía que nadie conocía a la victima. A las 6 de la mañana estaban rendidos, y Mannain llevo a Willie a su casa para quedurmiera un poco.
Mas tarde ese mismo día, el caso empezó a revolverse: una llamada anónima condujo a Mannain hasta el culpable, un joven de 26 años que confeso haber golpeado algo con el coche la víspera; no se había detenido porque sintió miedo, pero estaba arrepentido.
Por otra parte, el encargado de una pensión llamo a la policía para avisar que un huésped mexicano no había vuelto la nocheanterior. La ropa que llevaba al salir coincidía con la descrita en el periódico: chamarra negra de cuero, pantalón vaquero y zapatos tenis. Se llamaba Jaime Gil Tenorio. La pensión, situada en un barrio de trabajadores, estaba ruinosa y con la pintura descascarada. Cuando Mannain entro en el cuarto de Jaime, se quedó asombrado de lo pequeño que era y del escaso del mobiliario: una cama, una cómodacon espejo, y un armario con unas cuantas prendas colgadas. En las paredes no había ni una foto. Esto no es un hogar, pensó Mannain.

Un gran vacío
Dentro de un cajón de la cómoda había un pequeño fajo de cartas con estampillas de México y la misma dirección de remitente, en Pueblo México, Oaxaca. Mannain se las guardo en el bolsillo y, después de recoger a su intérprete, volvió a la jefatura.Willie tradujo una carta. “Te extraño mucho papá”, escribía una niña. “!cómo me guaría que pudieras venir a mi fiesta de 14 años!”, firmaba Gloria.
Mientras Mannain escuchaba en silencio, Willie tradujo otra carta. “se siente un gran vacio en la casa y yo tengo otro gran vacio en el corazón”, escribía la mujer de Jaime, y terminaba: “Te quiere, Elidia”.
Willie sabía que Pueblo Nuevo es unapoblación muy pobre a las afueras de Oaxaca capital, a unos 390 Km al sureste de la Cd. de México. No hay teléfonos particulares, pero una de las cartas daba el número de teléfono público que había en la tienda de un pueblo próximo.
Willie marcó el número y le pidió al tendero que mandara llamar a Elidia.
─Su casa está a 20 minutos de aquí andando─ respondió el hombre─. Vuelva a llamar en una...
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