Hola del mar del sur

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Microcuentos:

Microcuento de Terror: “El descarrilamiento del Tren Fantasma”

No sé cómo fue que se salió de las vías. Los rieles vencidos, las ruedas gastadas; falta de mantenimiento en los parques de diversiones no es cosa rara... Lo extraño fue el modo en que los decapitados salían despedidos para los cuatro costados, como volaban guadañas, cabezas de hombres lobo, tarántulas arrastrandotelarañas de nylon, hachas, vampiros de alambre, verdes ojos desorbitados, calderos de brujas, babas infernales. La gente vomitaba a su antojo, se orinaba en los asientos, se aferraba a su hermana, se bajaba y se caía rodando como todo lo que el tren arrasaba. Era un bólido, una masa rugiente de pernos y resortes en danza, un tren descarrilado y con nosotros adentro, y gritando, gimiendo,gritando... Y sin embargo, algo lo frenó a la salida, un impulso neumático, un pedazo de fierro. Entonces nos bajamos temblando, alisando nuestros cabellos parados. Y todos, al mismo tiempo, corrimos a formar una larga fila en la entrada.

Cuento:

El Interno 66
Como todos los días, por la mañana me encuentro con varios compañeros de quinto grado para ir caminando hasta la escuela. Carlos, micompañero de banco, el más alto y corpulento del curso. Tavo, flaquito y pálido, siempre con miedo a todo. Andrés, el carilindo, le decimos el Facha, por el que todas las chicas suspiran, y yo, Martín.
Siempre salimos temprano, para ir charlando tranquilos y siempre pasamos por un lugar maravilloso. En realidad, nunca entramos y desde la calle apenas podemos ver algo. El predio debe ocupar unas dosmanzanas.Está rodeado de un paredón altísimo, pero una reja flanquea la entrada. A través de la reja podemos ver estacionados, decenas de colectivos destartalados.
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London Bus ,
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Dice mi papá que cuando los colectivos tienen un accidente o el choque es muy grande, muchas veces no conviene arreglarlos porque es muy caro, entonces los remolcanhasta ese depósito y los usan como repuestos para otros vehículos.
La verdad es que solo vimos entrar o salir a un señor que llega por las mañanas que parece ser el cuidador.
Para nosotros es como un parque de diversiones inaccesible al que miramos con la pretensión de poder ingresar sin pagar entrada. Muchas veces es nuestro tema de conversación. Que por donde se podrá entrar, que qué pasaría sisaltáramos la reja, que si el señor lo cuidará día y noche, y así continuamos divagando sobre la posibilidad de introducirnos en el preciado depósito vehicular.
Por la tarde, al volver de la clase de gimnasia, vimos que el cuidador estaba cerrando la reja y luego se iba caminando despacito hacia la parada de colectivos.
Carlos, vio al instante una oportunidad.- ¿Y si entramos? Nos preguntóentusiasmado.
-No, mejor nos vamos, dijo Tavo con esos ojos de cordero miedoso.
-¡Si! ¡Dale, entremos! Se entusiasmó el Facha.
Yo miré el reloj y vi que todavía era temprano. ¡Total! ¿Cuanto tiempo tardaríamos en dar una vuelta?, con una hora alcanza y sobra, pensé.
Carlos ya estaba montado en lo alto de la reja y nos daba una mano para ayudarnos a treparla. Tavo, como siempre, fue el último.Enganchó la pierna en el travesaño y mientras trepaba repetía: -Nos van a agarrar, va a venir la policía, nos van a dar una flor de paliza.
Carlos enojado le gritó-¡O te callas o te vas!
Ya estábamos todos adentro. Era un paraíso. Colectivos de todos los colores y de todas las líneas, acarreando tremendos choques. Algunos hacía rato que estaban allí, por el óxido de los hierros. Otros parecían másrecientes. Había varios incendiados.
Nos llamó la atención el interno 24 de la línea 106. Todo el frente y el lateral derecho destrozado. ¿Qué habría pasado? No quedaba una ventanilla sana de ese lado y los asientos, tapizados en cuerina negra, estaban destrozados. El accidente debió ser terrible.
El interno 24 estaba medio inclinado, pero igual entramos a mirar. Todos menos Tavo, que se quedó...
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