Imperio azteca

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El Hombre que Calculaba

Malba Tahan

CAPÍTULO 11 Beremís inicia su curso de Matemática. El número y el universo. Una frase de Platón. La unidad y Dios. Que medir. Las partes que forman la Matemática. La Aritmética y los números. El Álgebra y las relaciones. La Geometría y las formas. La Mecánica y la Astronomía. Un sueño del rey Aldebazan. La “alumna invisible” eleva a Alah una oración.

ahabitación en que Beremís debía realizar su curso de Matemática era espaciosa. Estaba dividida en el centro por una gran cortina de terciopelo rojo que descendía del techo hasta el suelo. El techo era de colores y las columnas doradas. Esparcidos sobre las alfombras se encontraban grandes almohadones de seda con leyendas del Corán. Adornaban las paredes caprichosos arabescos azules entrelazadoscon hermosos versos de Antar1, el poeta del desierto. En el centro, entre dos columnas, con letras de oro sobre fondo azul, se leía este notable dístico: “Cuando Alah quiere bien a uno de sus servidores abre para él las puertas de la inspiración.” La tarde declinaba; en el aire flotaba un suave perfume de incienso y rosas. Las ventanas, de pulido mármol, estaban abiertas, dejando ver el jardín ylos frondosos pomares, que se extendían hasta el parduzco y triste río. Una esclava morena, de clásica hermosura circasiana, estaba de pié, el rostro descubierto, junto a la puerta. - ¿Vuestra hija se halla ya presente? –preguntó Beremís al sheik. - Seguramente -respondió Iezid-. Le ordené estar en el otro extremo de la habitación, detrás de la cortina, desde donde podrá ver y oír, permaneciendo síinvisible para los que aquí se hallen.
Colaboración de Guillermo Mejía 1 Preparado por Patricio Barros Antonio Bravo

El Hombre que Calculaba

Malba Tahan

Realmente, las cosas fueron dispuestas de tal manera, que ni siquiera se distinguía la sombra de la joven que iba a ser discípula de Beremís. Era muy probable que ella nos estuviera observando por algún pequeño orificio hecho en elterciopelo, e imperceptible para nosotros. - Pienso que es oportuno comenzar ya la primera lección –advirtió el sheik. Y preguntó con cariño: - ¿Estás atenta, Telassim, hija mía? - Sí, padre -respondió una voz femenina de agradable timbre, desde el otro lado del aposento. Mientras tanto Beremís se había preparado para la lección; cruzó las piernas, sentándose sobre un almohadón, en el centro de lasala. Yo procuré ser discreto, colocándome a un lado; junto a mí vino a sentarse el sheik Iezid. Toda investigación científica, es costumbre que sea precedida por una oración. Fue, pues, así, que Beremís comenzó: - Nosotros Te Adoramos, Señor, e imploramos Tu divina providencia. Condúcenos por el camino de la verdad; por el camino de los iluminados y bienamados por Ti. Terminada la oración, asíhabló: - Cuando miramos, señora, hacia el cielo, en las noches límpidas y calmas, sentimos que nuestra inteligencia es pequeña para concebir las obras maravillosas del Creador. Delante de nuestra mirada sorprendida, las estrellas son una caravana luminosa que desfila por el desierto insondable del infinito; las nebulosas inmensas y los planetas giran según leyes eternas por los abismos del espacio. Unanoción surge, entretanto, bien nítida, en nuestro espíritu: la noción de número. Vivió otrora, en Grecia, cuando ese país era dominado por el paganismo, un filósofo notable llamado Platón. (Alah es, sin embargo, más sabio). Consultado por un discípulo sobre las fuerzas dominantes de los destinos del hombre, el gran sabio respondió: “Los números gobiernan el mundo”. Realmente es así. El pensamientomás simple no puede ser formulado sin que en él se involucre, bajo múltiples aspectos, el concepto fundamental de número. El beduino que en medio del desierto, en el momento de la oración, murmura el nombre de Dios, tiene su espíritu dominado por un número: ¡La Unidad! Sí; Dios, según las verdades escritas en el Libro Santo y repetidas por el Profeta, es Uno, eterno e inmutable. Luego, el...
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