Keynesianismo y liberalismo

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Uno de los más prestigiosos historiadores contemporáneos del pensamiento económico (véase Beaud y Dostaler, 1993) ha descrito recientemente "el neoliberalismo como un resurgimiento del liberalismo clásico, liberalismo combatido por Keynes" (Dostaler, 1998, p. 5). Muchos izquierdistas, incluidos muchos marxistas, parecen asumir que la simple vuelta al keynesianismo es suficiente para combatir eseneoliberalismo, olvidando matizaciones como las que, a pesar de todo, Dostaler no se olvida de hacer a continuación de la afirmación anterior: "Liberalismo e intervencionismo no son necesariamente incompatibles. El keynesianismo y el neoliberalismo pueden considerarse como dos formas de liberalismo, que remiten a dos tradiciones liberales diferentes. Entre los pensadores liberales clásicos a losque se oponía Keynes, algunos estaban en realidad más cerca de él --y de la tradición que cabría llamar del liberalismo moderado-- de lo que él mismo pensaba, obligado como estaba a distanciarse de sus antecesores. Así, no sólo Marshall y Mill, sino también Smith, al que reivindican los neoliberales actuales como su maestro, están lejos de la tradición liberal dura que podemos asociar, entreotros, con los fisiócratas y con Ricardo, de los que Friedman y Hayek son los auténticos herederos" (ibíd., pp. 5-6). En un escrito de explicación de los motivos por los que uno de los autores de este artículo se oponía a firmar el Manifiesto de los economistas europeos por una política económica alternativa, se iba más allá en la denuncia del liberalismo keynesiano, argumentando en la línea que hanmantenido autores marxistas como H. Magdoff. Este autor, en un reciente trabajo (véase Magdoff, 1998) inspirado por la necesidad de criticar la idea de que "el estado neoliberal actual es una clase capitalista de tipo distinto que el estado socialdemócrata, keynesiano, intervencionista del periodo anterior", se refiere al caso particular de los Estados Unidos para argumentar en sentido contrario:Pero hay un segundo aspecto resaltado por Magdoff: "No sólo estaba el neoliberalismo vivito y coleando en la era keynesiana, sino que la intervención estatal es un rasgo esencial de la era neoliberal", como lo demuestran cada una de las crisis financieras y crediticias desde finales de los sesenta: "¿Cuál era la naturaleza de estas crisis? El pánico y, en ciertos casos, el colapso del castillo denaipes financiero se evitaban por medio de intervenciones gubernamentales masivas. Estas intervenciones tomaban formas diferentes, por ejemplo: préstamos gigantescos por el gobierno directamente o través del FED; control del Continental Illinois hasta su puesta a flote; o sencillamente se gastaban 200.000 millones de dólares en el salvamento de las cajas de ahorro. Uno de los rasgos principalesdel periodo neoliberal se supone que es la reducción de la implicación del gobierno en la economía. Sin embargo, en la práctica, las intervenciones directas del gobierno de los Estados Unidos en las últimas décadas significaron el apuntalamiento de la economía" (ibidem). La conclusión final de Magdoff es plenamente suscribible por los autores de este artículo, y debería hacer reflexionar a todos:"La mitología de un Estado del bienestar keynesiano posiblemente sin fin está tan firmemente enraizada en la izquierda como en otras partes. Cuando esta creencia no está grabada en las conciencias, es porque se refugia en el inconsciente. Las propuestas reformistas de los progresistas tienden a buscar vías para el restablecimiento de la 'armonía' keynesiana, cuando deberíamos estar trabajando porcambios que pongan en entredicho el capitalismo y la ideología del sistema de mercado. Nuestros educadores tienen una enorme tarea por delante; explicar por qué lo que representa el auténtico interés de las clases trabajadoras del mundo es el cuestionamiento del capitalismo en cada oportunidad" (ibidem). Muchos izquierdistas parecen olvidar este tipo de argumentos, y utilizan un género de...
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