La guerra televisiva

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  • Publicado : 18 de mayo de 2011
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Olvidan
Hermosas mujeres en éxtasis. Hermosas mujeres moviendo sus cuerpos al son de las guitarras y los oscuros bajos, vaciando sus mentes de las cerezas podridas de su interior. Mujeres de mirada felina y curvas generosas tratando de olvidar el mundo a base de humo y whisky helado. Traspasa la garganta como el agua y hiere y quema como una erupción de herpes. Atadas a la vida por vínculos desangre, se mueven como musas malditas de artistas pésimos. Caen sus cabezas, sus hombros se mueven como trapos húmedos atizados por el viento. Caen sus párpados ebrios y olvidan. Olvidan el dolor y lo que es hermoso, porque en su Interior son arpías, son feas y el mundo las oprime como ratoncillos indefensos agonizando entre planchas calientes que los aplastan y extienden en el infinito susentrañas. Encienden un cigarrillo y calman con ese placebo su soledad. Ebrias y patéticas, extienden sus alas hacia la luz que es oscuridad, tatúan en sus vientres las marcas arcaicas de la soledad y el dolor; y el futuro se adivina entre sus labios, un cigarro de muerte y anhelo que no logra calmar su pánico. Mujeres hermosas que bailan como si el Diablo mismo les pidiera un tributo. Un tributo de carne,horror y pomada que ellas no pueden soportar. Y danzan, no dejan de danzar en una noche de tinieblas y esperanzas. Danzan y, en su ignorancia no controlan sus brazos, y sus piernas tiemblan, y tiemblan de miedo, pero danzan. Danzan ebrias y desesperadas, y encuentran en el culo de los vasos el consuelo que ningún hombre puede darles. Danzan y con su mímica invocan al Diablo, invocan su poder yresentimientos, ofreciéndole como sacrificio sus hermosas miserias.

“Don´t look back, don´t look back”, cantaba Tito, “to the strange face of love”, mientras las alegres tonadillas irlandesas se transformaban en un cuento oscuro y sensual donde el Lobo, que soplaba y soplaba hacia una casa en medio de una desértica Nada, no conseguía perturbar el lento fumar de los Cerditos. Un hogar de humo ybajos ritmos para los que no soportaban la compañía del silencio o de sus propios pensamientos. Melodías sinuosas que enloquecían con una nota al sufrido Confuso. Y era el humo el que despertaba de un modo nocturno y decadente las conciencias y el ingenio susurrado, apagaba las luces y daba inicio al espectáculo. “Don´t look back, don´t look back”, aconsejaba Tito, y todos le seguían. “Don´t lookback”, aullaba, y todos asentían en silencio porque ninguno deseaba volverse y mirar. No miraban hacia delante, ni hacia atrás. La melodía era sinuosa, como lo era el Camino, y esa visión les mareaba, confundía y les excitaba. Se paraban en ese punto inmóvil de No Retorno, pedían una ronda y se envolvían en humo. Se emborrachaban y se fundían en el humo, y danzaban y desaparecían mientras aullaban“Don´t look back” hacia la frontera con el Limbo.

Soñaban, y soñaban sueños de suicidas enterrados en encrucijadas, riendo en sus tumbas pisoteadas por caballos negros. Soñaban y caminaban a través de la niebla, tan semejante al humo y sin embargo tan fría, a miles de pitillos de la calidez de una taberna, bien entrada la noche. Y eran tan hermosos por dentro como podridos por dentro. Lo ocultabanhábilmente riendo y saltando en un baile de máscaras perpetuo; pero cuando cerraban los ojos e intentaban dejarse llevar, invadidos sus movimientos por un éxtasis malsano, se les revelaban los escombros y las ruinas de de su interior. Canta, ¡oh Musa!, la sensación que de ellos se apoderaba entonces, y de la que no podían deshacerse por mucho que rieran o bailaran, porque sus risas se tornabansiniestras y sus bailes fúnebres. Sumidos en la desazón, abrían los ojos y chocaban con la Soledad en una aséptica Sala de Espera donde los fogosos caballos negros llevaban máscaras color verde quirúrgico y Tom Waits sacaba de debajo del sombreo una jeringuilla tras otra. Aterrados por lo que veían sus ojos y ocultaban sus párpados, se dejaban llevar por la desesperación y extirpaban con...
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