La tienda del tio rito

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  • Publicado : 14 de junio de 2011
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LA TIENDA DEL TIO RITO
El otro día, aprovechando la ausencia de los presagios murmurantes, que habitualmente conspiran contra mi mente libertina, me solté la coleta dejándome llevar por mi instintoprimitivo impulsivo e imprudente.
Salí a la calle y en la sencilla misión de comprar un abre-latas y en lugar de pasarme por “Almacenes Los Jaros´s”, como hubiese sido lo sensato, me aventuré conosadía y paso firme a cotillear en una tienda de esas mal llamadas de “veinte-duros” y digo esto, porque dejando el duro aparte…tampoco puedes comprar nada por 60 céntimos.
Media hora después de pasaral bazar, me había apoderado compulsivamente de docenas de artículos, que abandonaba con la misma facilidad que reponía.
De pronto, recordé el abre-latas y en aquel colorido universo, de nuevoemprendí la búsqueda. Pero aquello era como buscar una aguja en un pajar…
Un sudor frío y pegajoso se adueñaba de mí y comencé a observar mi entorno, en el que una veintena de chinos, con sus ojosoblicuos, espiaban cada uno de mis movimientos en un complot estudiado y sonriente. Y no sé si fue el agobio, la paranoia o las asuras de la menopausia, pero el ya menguante conocimiento…lo perdí.
Por unosinstantes, como abducida por el tiempo, retorné a mi niñez y el pasado compasivo tiró de mi mano con cariño y sin prisas.
Me encontré frente a una tienda. Portaba un esportillo con dos cascos (uno degaseosa y otro de vino)
Observaba en su fachada un zapato de dimensiones inhumanas, que despertaba mis fantasías infantiles, imaginando a su dueño como el gigante de las siete leguas.
Al cruzar lapuerta, sonó el cencerro que colgaba del techo.
Sobresaltada, como “una choriza” pillada in-fraganti, aguanté la respiración un rato. Y tras comprobar girando mi cabeza sigilosamente, que nadie seatrincheraba tras aquél mostrador, grité: ¿Despachan? , a la vez que golpeaba con insistencia el canto de los cinco duros contra el mostrador.
El mostrador, al igual que el suelo, era de madera y...
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