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Jaime Bayly
Papeles perdidos

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25 de Agosto de 2008

Camila cumple quince

Camila cumple quince años y no tengo un regalo, pero eso no
importa, porque ella sabe cuánto la amo, con qué orgullo y
admiración la contemplo, quéfácil y natural me resulta ser
feliz y reírme a su lado. Su regalo formal es una laptop nueva
que me ha pedido y le traeré pronto de Miami y no pude traerle
ahora porque tuve que llevarle a Martín a Buenos Aires la
laptop que dejó en mi casa en Miami y no podía viajar con dos
laptops. Por suerte Cami escomprensiva y me dice que no hay
apuro y que si le doy su regalo de quince en Navidad estará
todo bien, pero yo le prometo que en dos semanas vuelvo a Lima
con la laptop que me ha pedido.

El regalo oficial, que ya le fue concedido, fue un viaje a
París con su madre y su hermana Lola, y conprescindencia de
mí, a explícito pedido suyo, que tuvo la sabiduría y la
franqueza de decirme que dicho viaje se haría espeso, agrio y
fatigoso si yo, que ando siempre bostezando y tomando
pastillas para dormir, las acompañaba muy a su pesar. Sin duda
tenía razón y mi ausencia multiplicó infinitamente lafelicidad que mis tres chicas lindas hallaron en las calles,
parques, museos y cafés de París, pero especialmente en las
tiendas de ropa, allí donde, como ellas bien saben, no tengo
paciencia para esperarlas.

El regalo oficioso o implícito o que viene por añadidura es la
fiesta de quince, queha provocado ciertas discusiones
domésticas. Mi posición ha sido en esto intransigente: la
fiesta se hará de todos modos, aunque Camila no quiera. Esa
prepotencia moral tiene una explicación digamos sentimental:
hace poco más de un año, una amiga argentina murió de cáncer
antes de cumplir los treintaaños y me dijo, cuando le
quedaban pocas palabras, que aquello de lo que más se
arrepentía en la vida era no haber hecho una fiesta de quince.
Me hizo prometerle que les haría fiestas de quince a mis hijas
aunque ellas no quisieran. Prométeme, me dijo. Porque si no
hacés la fiesta, después te pasás el restode tu vida pensando
cómo hubiera sido tu fiesta, que es lo que me pasó a mí.

No ha sido difícil convencer a Camila de hacer la fiesta, lo
complicado ha sido ponernos de acuerdo su madre, ella y yo en
el lugar y las circunstancias en que dicha fiesta habrá de
ocurrir. Camila no quiere que la fiesta seaen su casa, que es
la casa de su madre, porque yo no tengo casa en Lima, yo
duermo en hoteles, y tampoco quiere que sea en un hotel, dice
que le parece una huachafería, y tampoco quiere que sea la
típica fiesta de quince en la que la agasajada parece un
florero con tacos y su padre baila un valsecito conella y
todo es dramáticamente triste, previsible y vulgar. Camila
quiere una fiesta pequeña, relajada, informal, con sus mejores
amigas y amigos, y en una discoteca con aire libertino, no
cualquier discoteca, una de moda, que ella y sus amigas ya
eligieron, por supuesto. Sofía, su madre, ve con...
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