Las buenas conciencias

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Jaime Ceballos está al final de su adolescencia; pronto deberá decidir el rumbo que tomará su vida. Por lo pronto, su percepción del mundo es que no tiene lugar definido en él. Quiere ser puro, pero su sangre hierve. Se debate entre la moral cristiana y los impulsos físicos de su ardiente juventud; entre la jerarquía familiar y sus ansias de independencia; entre su pequeño mundo de pueblo chico yel horizonte infinito que vislumbra; entre el pecado y la salvación. La vida lo pondrá frente a verdades desnudas que lo harán cambiar radicalmente. Desde su primera edición en 1959, Las buenas conciencias es una de las novelas más leídas de Carlos Fuentes.

En una Guanajuato que es para México lo que Flandes representa para Europa (“el cogollo, la esencia de un estilo, la casticidad exacta”) ycuyos habitantes son “mochos laicos” capaces “de servir a la iglesia más oportuna” desde que ésta les pueda garantizar “la mejor administración práctica de la ‘voluntad general’ teórica” (LBC, p. 14-5), se delinea un conflicto irresoluble desencadenado en la figura del joven protagonista Jaime Ceballos, el mismo personaje que, ya entonces en edad adulta, abogado y novio de Betina Régules,frecuenta los meetings nocturnos de La región más transparente y que vuelve a actuar, ya casado, en las extravagantes fiestas promovidas por Artemio Cruz. Un doble y contradictorio movimiento de rechazo y protección exagerada marca, como un estigma, la presencia de Jaime en el clan de los Ceballos, la pobre familia de inmigrantes madrileños que hacia 1852 logra instalar en la ciudad su tienda de “paños”.Habiendo ambos patriarcas Higino y Pepe curiosamente fallecido en fatídicas fechas (el primero, el día en que Maximiliano pisa tierras veracruzanas; el segundo, el día del asesinato del revolucionario Aquiles Serdán, el más notable dirigente maderista), pasa a las manos del marido de la heredera Asunción Ceballos -el guachupín5 Barcácel del Moral- la responsabilidad de preservar el statusalcanzado por la familia a lo largo de los años, no sin algunos estorbos y buena dosis de ilegalidad como, por ejemplo, la compra, bajo la protección del régimen porfirista, de grandes extensiones de tierra usurpadas de los labriegos, por lo general indios sin títulos de propiedad. El niño vendría a nacer bajo el signo de una orfandad camuflada: angustiada e impotente ante la fuerza opresora de losvalores de la burguesía provinciana, Adelina abandona al marido; Rodolfo mantiene, a su vez, una proximidad desobligada que señala el abandono simbólico del hijo, cuya educación deposita ciegamente en las manos de los tíos (y tambiém padrinos) del niño. Con el traslado definitivo de Asunción y Barcácel a la casa de Jardín Morelos, se inicia la invasión física y psíquica del restricto mundo de Jaime,moldeado por “interesada devoción” y una “normatividad farisaica”.

Diferentemente de Pérez Galdós, Fuentes no centra el punto de interés de la obra en la infancia del protagonista, época considerada por el escritor español como una edad de inocencia y redención, lo que justifica la muerte prematura de algunos de sus más importantes personajes, en general niños enfermos y débiles6. Para poderexpresar en Las buenas conciencias la confrontación entre la formación de una identidad individual y la acción unificadora y alienante de los valores católico-burgueses, Fuentes nos presenta a un Jaime Ceballos en plena adolescencia, dividido entre la obediencia y la rebeldía al enterarse de la existencia de otra realidad, que se le revela en el desconcertador descubrimiento del propio cuerpo y de lasexualidad. En esa especie de fase fálica, como sin duda la denominaría Freud7, el joven comienza a interrogarse acerca de la legitimidad de los valores que le había impuesto la autoridad patriarcal del tío, para quien, según su concepción maniqueísta del mundo, buenos eran todos aquellos que pensaban como él. Con Barcácel, Jaime aprende desde luego que debe venerar la tradición y el buen...
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