Laura

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Sobre como recuerdo haber “conocido” a Laura de Córdoba, Argentina.

En enero de 1997, a mediados del mes aproximadamente, y durante un viaje que realizaba entonces por la costa atlántica colombiana, caminaba cerca al medio día por una calle del rodadero, cerca de Santa Marta. Cuando de pronto, una luz blanca empezó a iluminarlo todo a mi alrededor… estando al aire libre me di cuenta que noera el sol que aumentaba su brillo al pasar alguna nube, pues no había muchas de ellas y se hallaban lejos de la estrella…
Al observar los faros de la calle y demás, pude ver que tampoco se trataba de luz artificial.

La luminosidad se hizo más y más fuerte hasta que todo lo que me rodeaba (edificios, gente, autos y demás) desapareció de mi “campo visual”, quedando sólo un espacio completamenteluminoso a mi alrededor, y frente a mí una mujer. Mi percepción se enfocó “automáticamente” en su rostro y en sus ojos. Mi mente se detuvo y experimenté un vasto y “blanco” silencio. El primer pensamiento que llegó a mí fue: ¡la mujer perfecta! Sólo que ese pensamiento no surgió de mi mente como habitualmente sucede, sino que llegó a mí como desde “arriba”… Y al reaccionar mi mente habitual, larespuesta fue sí! la mujer perfecta justo frente a mí. La mujer que siempre había estado esperando encontrar, la mujer que siempre había soñado.

Al escucharme a mí mismo pensé que estaba teniendo una alucinación. Así que cerré los ojos y los froté con mis manos. Al abrirlos de nuevo, allí seguía la mujer. Entonces algo me dijo que debía acercarme y hablarle, más mi extrema timidez me impidióhacerlo.
Mi “voz interior” me dijo entonces que debía seguirla y averiguar a donde iba. Mas cuando traté de caminar hacia ella, empezó a desaparecer la luz, volviendo a hacerse visibles las calles, la gente, y perdiéndose la mujer entre ellos… Salté a la base de un farol en la acera y empinándome alcancé a verla un instante para luego perderla completamente de vista entre la gente.

La visiónme dejó muy profundamente afectado, pues en aquella época no fumaba ni bebía, dormía bien y además era vegetariano.

Al regresar a Santa Marta, a la casa de la madre de un amigo de entonces, Humberto quien me había dado posada por un par de semanas, recibí la noticia de mi amigo de que debía dejar la casa, pues como sabía, Ilsa María, madre de su compañera, seguía la religión evangélica, y altener yo el cabello largo y encender una vela antes de dormir en la hamaca en la sala de la casa, había creído que yo estaba llevando “malas energías” y le había dicho a Humberto que no podía alojarme más.

Pasé la última noche allí, y al día siguiente me dirigí al callejón de los artesanos del rodadero, exhibí mis trabajos de platería un par de horas sin lograr vender alguno. A la tarde meencontré en aquel lugar con otro “amigo” de aquella época: Mauricio. Y al conversar con él y contarle que no tenía un lugar donde pasr la noche, me dijo que esperara a las 5 o 6 de la tarde al final del callejón, junto a la playa, pues allí iba a llegar un grupo de músicos y malabaristas argentinos que vivía en una casa en Gaira, donde él se había estado quedando un tiempo. Me dijo que les mencionaraque éramos amigos y les preguntara por un lugar para dormir. Luego nos despedimos, pues el debía salir hacia el mercado, rumbo al parque Tayrona esa misma tarde.

A las 5:30 aproximadamente llegaron los “argentinos”, y para ese momento otra mujer estaba esperándolos junto a mí: María, colombiana y vegetariana, también había sabido de la casa de Gaira… Al charlar con ellos y comentarles sobre elasunto, nos dijeron que no había inconveniente alguno, y que si así lo deseábamos, podíamos partir hacia la casa al instante, siguiendo las indicaciones que nos darían en tal caso... Yo sentía un llamado a dirigirme hacia la casa en ese momento. Mas mi timidez junto a la de María, pues luego me contó que en ese momento también sintió deseos de ir a la casa, nos hizo decir que preferíamos...
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