Lenguaje del adios

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EL JUEGO DEL FORT-DA
Con respecto al juego infantil, va a tomar “el primer juego autocreado” de un niño de un año y medio, su propio nieto. Cuenta Freud que este niño “... exhibía el hábito de arrojar lejos de sí, a un rincón o debajo de la cama, todos los pequeños objetos que hallaba a su alcance, y al hacerlo profería, con expresión de interés y satisfacción,un fuerte y prolongado “o-o-o-o”, que, según la interpretación de la madre y del propio Freud, significaba “Fort” (se fue)
Freud se pregunta por el sentido de esa “acción enigmática y repetida de continuo”, y deduce que se trataba de un juego en el que el niño no hacía otro uso de sus juguetes que el de jugar a que “se iban”.La observación que corrobora esta afirmación la lleva a cabo un día cuando el niño, que tenía un carretel de madera atado con un piolín, arrojaba el carretel detrás de la baranda de su cuna, haciéndolo desaparecer de su vista y pronunciando su “o-o-o-o”. Después tiraba del piolín y volvía a sacar el carretel de la cuna, “saludando ahora su aparición con un amistoso “Da” (acá está)”. Freudubica en distinto nivel estos dos fonemas (fort y da) destacando que el juego completo consistía en “desaparecer y volver”. Pero, la mayoría de las veces el niño ejecutaba solamente el primer acto, “repetido incansablemente en calidad de juego, aunque el mayor placer –en relación con el principio de placer- correspondía al segundo”. Es decir, lo que se repetía como juego era el Fort.La interpretación que Freud hace de este juego apunta a la “renuncia pulsional (renuncia a la satisfacción pulsional) de admitir sin protestas la partida de la madre”. “Se resarcía –de esa ausencia- escenificando por sí mismo, con los objetos a su alcance, ese desaparecer y
regresar”.
Pero, a pesar de esta afirmación, el interés deFreud se dirige a otro punto. Es imposible que la partida de la madre le resultara agradable o indiferente. Entonces, ¿cómo se concilia con el principio de placer que repitiese, en calidad de juego, una vivencia que, para el niño era
penosa?
De allí su impresión de que el niño convirtió en juego esa vivencia a raíz de otro motivo, diferente del que Freud mismovenía sosteniendo. Dice que cuando el chico sufre una vivencia displacentera, en la que tuvo un rol pasivo, en el juego la repite colocándose en un papel activo. Atribuye esto a una “pulsión de apoderamiento”, en virtud de la cual los niños repiten en el juego lo que les ha causado una gran impresión en la vida, “abreaccionan la intensidad de la impresión y se adueñan de la situación”, y pone comoejemplo la situación en la que el doctor revisó la garganta del niño o lo sometió a algún tipo de operación, y entonces el chico “trueca la pasividad del vivenciar por la actividad del jugar”, “inflige a un compañero de juegos lo desagradable que a él mismo le ocurrió, y así se venga en la persona de este sosias”. También en el juego de su nieto, el acto de arrojar los objetos y los juguetes erala satisfacción de un impulso a vengarse de la madre por haber partido, o del padre por haberse ido a la guerra.
Una observación, que Freud refiere al pie de la página 15 de “Más allá del principio de placer”, nos abre otra perspectiva.
Un día en que la madre había estado ausente muchas horas, fue saludada a su regreso, con esta exclamación: “¡Bebé o-o-o-o!”Durante su prolongada soledad, el niño había encontrado un medio para hacerse desaparecer a sí mismo. Descubrió su imagen en el espejo del vestuario, y luego sustrajo el cuerpo de manera tal que la imagen del espejo “se fue”. O sea que el niño mismo había desaparecido, en un arrojarse fuera, con la producción del mismo representante: “fort”, presente en...
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