Los hijos de la malinche

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  • Publicado : 30 de noviembre de 2010
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Los hijos de la Malinche.
Se basa sobre 3 temas que son El Mexicano, Los Campesinos, y La Mujer.
El obrero moderno carece de la individualidad. La clase es más fuerte que el individuo, esa es la primera y más grave mutilación que sufre el hombre al convertirse en asalariado industrial. Es un trabajador, nombre abstracto, que no designa una tarea determinada, sino una función.
La complejidad dela sociedad contemporánea y la especialización que requiere del trabajo extienden la condición abstracta del obrero a otros grupos sociales. Vivimos en un mundo de técnicos, a pesar de las diferencias de salarios y de nivel de vida, la situación de estos técnicos no difiere esencialmente de la de los obreros: también son asalariados y tampoco tienen conciencia de la obra que realizan. “Todos loshombres sometidos a su imperio la padecen”.
Si no fabricamos productos en serie, sobresalimos en el arte difícil, exquisito e inútil de vestir pulgas. Lo que no quiere decir que el mexicano sea incapaz de convertirse en lo que se llama un buen obrero. Todo es cuestión de tiempo. Y nada, excepto un cambio histórico cada ves mas remoto e impensable, impedirá que el mexicano deje de ser unproblema, un ser enigmático, y se convierta en una abstracción mas.
Un mexicano es un problema siempre, para otro mexicano y para si mismo. Ahora bien, nada mas simple que reducir todo el complejo grupo de actitudes que nos caracteriza y en especial la que consiste en ser un problema para nosotros mismos a lo que se podría llamar “moral de siervo”, por oposición no solamente a la “moral de señor”, sino ala moral moderna, proletaria o burguesa.
Esclavos, siervos y razas sometidas se presentan siempre recubiertos por una mascara, sonriente o adusta. Y únicamente a solas, en los grandes momentos, se atreven a manifestarse tal como son. Todas sus relaciones están envenenadas por el miedo y el recelo. Miedo al señor, recelo ante sus iguales.
El empleo de la violencia como recurso dialectico, losabusos de autoridad de los poderosos, vicio que no ha desaparecido todavía, y finalmente el escepticismo y la resignación del pueblo, hoy mas visibles que nunca debido a las sucesivas desilusiones posrevolucionarias, completarían esta explicación histórica.
El mexicano como todos los hombres, al servirse de las circunstancias las convierte en materia plástica y se funde a ellas. Al esculpirlas, seesculpe. Nosotros, en cambio, luchamos con entidades imaginarias, vestigios del pasado o fantasmas engendrados por nosotros mismos. Esos fantasmas y vestigios son reales, al menos para nosotros. Su realidad es de un orden sutil y atroz, porque es una realidad fantasmagórica. En la lucha que sostiene contra ellos nuestra voluntad de ser, cuentan con un aliado secreto y poderoso: nuestro miedo aser. Porque todo lo que es el mexicano actual, como se ha visto, puede reducirse a esto: el mexicano no quiere o no se atreve a ser el mismo.
En esta esfera es imposible escindir causas y efectos. En realidad, no hay causas y efectos, sino un complejo de reacciones y tendencias que se penetran mutuamente.
La historia nos ayuda a comprender ciertos rasgos de nuestro carácter, a condición de queseamos capaces de aislarlos y denunciarlos previamente. Nosotros somos los únicos que podemos contestar a las preguntas que nos hacen la realidad y nuestro propio ser.
En nuestro lenguaje diario hay un grupo de palabras prohibidas, secretas, sin contenido claro, y a cuya mágica ambigüedad confirmamos la expresión de las mas brutales o sutiles de nuestras emociones y reacciones. Palabras malditas,que solo pronunciamos en voz alta cuando no somos dueños de nosotros mismos.
Los adolescentes, cuando quieren presumir de hombres, las pronuncian con voz ronca. Las repiten las señoras, ya para significar su libertad de espíritu, ya para mostrar la verdad de sus sentimientos.
Toda la angustiosa tensión que nos habita se expresa en una frase que nos viene a la boca cuando la cólera, la alegría o...
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