Natkyaa

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Ulises es el personaje central del poema. En griego Odusseus significa el irritado. Este término conviene perfectamente al oro, cuyo dolor se irrita con los sufrimientos de la Gran Obra, que son para él como la pasión necesaria para su resurrección. Pero, para su esposa Penélope, será al final, el dulce esposo que ha regresado en paz.
; polumetis, de numerosos inventos; y polumecanos, muyastuto, lleno de artificios, muy inventivo (V, 203... 214), porque inventa innumerables ficciones bajo las que esconde sus prácticas.Entre éstas hay que tener en cuenta los famosos relatos hechos a Alcínoo, en cuya casa, este oro, bajo el aspecto de un miserable náufrago, desnudo y repulsivo, es recogido y lavado por la virgen Nausícaa, que lo presenta después al rey Alcínoo, su padre.

Nausícaa, comosu nombre indica es la-que-prende-fuego-al-navío. (8)

Estos relatos son como las confidencias del oro al alquimista. Enseña su arte real, que un rey protege y guarda en sí mismo: confidencias de un rey a otro rey, secreto guardado bajo el sello de la ficción. El término artificioso le corresponde perfectamente: enseña con palabras que son como dados trucados, un sentido que engaña a losastutos, quienes toman sus palabras sin el Alma Fina. ¡Oh, sagrado mentiroso en su santa cábala! Alcínoo, cuyo nombre significa el de la inteligencia vigorosa, posee el sentido de las palabras y lo protege de los ignorantes.

A pesar de que, a menudo, los sabios han hablado de forma ingenua, nunca revelaron al exterior su puchero. Sus tratados sólo instruyen a los que están dentro; para los que estánfuera, sólo son protrépticos, como dicen los griegos, exhortaciones a la filosofía.

Al principio, este oro se presenta humilde y despreciable. En el canto VI, Ulises llega como náufrago a la isla de los feacios. Es miserable y está desnudo, sucio y horrible de aspecto. Las muchachas huyen al verle.

A su regreso a Itaca, nadie le reconoce al principio, ni siquiera su fiel servidor, elporquero Eumeo, el buen partero, (9) que le introduce, no obstante, en su propia morada. Allí, es recibido como un extranjero necesitado y es objeto de burla por parte de los pretendientes.

Gracias a la cicatriz de una elocuente herida es reconocido, en primer lugar, por los criados de su casa. La primera en reconocerle fue su nodriza Euriclea, la de gran renombre, cuando le estaba lavando los pies: «… al frotar con sus manos notóle esta mella la anciana, conocióla en el tacto …» (10) (XIX, 468)

La larga ausencia de Ulises y sus humildes disfraces no son nada sorprendentes, pues aquí se trata del oro vegetable confeccionando la Piedra en su primer grado. Es entonces cuando el fermento aurífico desaparece completamente, como tragado por esta tierra, que parece haberlo engullido parasiempre; pero no es más que una pequeña isla donde reina la ninfa Calipso, que significa la que esconde, la que cubre o la que envuelve.

Llega entonces el tiempo de la lenta y suave cocción o fermentación, de la que los Maestros dicen: «¡No te canses de cocer!», por el carácter interminable de esta labor. Es una larga prueba para el discípulo que vela junto a su atanor; no tendrá más consolaciónque la esperanza y la fe, la fe del carbonero, por supuesto. Le convendrá ser, como Telémaco, reconfortado por el adepto Menelao, el esposo de la bella Helena, antes de acudir a Eumeo, el buen partero, y ver por fin su oro resplandecer sobre la tierra.

Pero primero debemos hablar de Penélope.

Es la esposa fiel que espera en casa, la que ve la trama; ese nombre es muy apropiado a esta tejedoraque desteje. Se ve asediada por la asiduidad de los pretendientes, esos químicos sin genealogía instalados en su casa, cuyas riquezas disipan en continuos banquetes; esos químicos vulgares saquean la casa de Naturaleza con su ciega codicia. Penélope a esos patanes no se entrega, y de su arte exquisito sólo hereda un marido.

Al no poder librarse de estos importunos, burla su espera:

«Tomaré...
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