Otelo Y El Hombre De Piel Azul

Otelo y el hombre de piel azul Sara Bertrand
Ilustraciones de Leonardo Ríos

1

2

El libro

Quien crea que ser perro es fácil, se equivoca. Ustedes se preguntarán: ¿qué tanto? A fin de cuentas se trata de comer, dormir, ladrar, jugar, pero nadie advierte los detalles y, créanme, los detalles hacen la diferencia. Si los seres humanos sufrieran la mitad de las complicaciones que unperro, vivirían amargados. Las pulgas son un buen ejemplo, una verdadera piedra en la planta de los pies. ¿Alguna vez han caminado con una piedra en la planta de los pies? Pues bien, las pulgas son muchísimo peores porque pican, corren por el lomo y, aunque uno se retuerza para un lado u otro intentando morderlas, es imposible sacárselas de encima. Se reproducen muy rápido y basta con que una de ellaste salte encima para que al día siguiente tengas una colonia de pulgas picándote el cuerpo entero. Les digo, son peores que los piojos, porque he visto que los humanos se sacan los piojos con
3

unas peinetas de metal o, en caso extremo, se cortan el pelo y problema resuelto. Las pulgas no. Las pulgas andan encima de uno, sin discriminación. Puedes tener el pelo largo o corto,

4

5 enrulado o liso, y no existe peine de metal que logre cazarlas cuando saltan. También hay detalles más tristes, como, por ejemplo, el hecho de sentirte extraño en tu propia casa. Se los digo con mi pata delantera en el corazón. Más de una vez me he sentido un intruso, y eso que vivo hace tres años en la casa de los Fuendejalón. Ellos me quieren y me regalonean; de hecho, me pusieron Otelo en honora la ópera de Guiseppe Verdi, que es la favorita del señor Fuendejalón. Me dan de comer, me peinan el pelo una vez por semana, me bañan con agua tibia en la tina, me ayudan a quitarme las pulgas refregándome con unas pomadas que me dejan la piel colorada, me guardan un espacio en el sofá todas las tardes para mirar la televisión y no me retan si duermo siesta en la alfombra de la entrada.Entonces, ¿de qué me quejo? Pues la verdad es que no me quejo nunca, o casi nunca. Pero a veces me pone triste que me recuerden que soy un perro, que en vez de llamarme por mi nombre digan: —¡Tan inteligente que es este perro! ¿Qué les cuesta decir qué inteligente es Otelo? ¡Nada! En cambio, sueltan este perro.
6

O cuando alegan: —¡Pero mira lo que hizo esteperrol ¡Uf! A mí este y perro son dospalabras que me cargan. Yo sé que soy un perro. Un perro nunca olvida que es un perro, por muy inteligente y guapo que sea. Modestamente, no quiero que me malinterpreten, ni que piensen que soy engreído, pero me veo bien. Un dachshund de pelo negro, hijo de un padre tres veces campeón nacional, ¿saben lo que significa? Que mi padre tiene uno de los mejores portes, parada y hocico de su raza. ¿Y mimadre? Pues mi madre tampoco está mal, hija de campeón, un salchicha argentino que compitió y ganó otra cantidad de torneos. Así es que yo no tenía por dónde salir mal. De hecho, lo he comprobado frente al espejo. La operación requiere astucia y un poco de sangre fría, además de buen olfato y oídos, pues cualquier error resulta nefasto. Me explico: cuando los Fuendejalón salen de casa, espero que sepierda el último rastro de sus sonidos por la calle y me encamino al baño, compruebo que la tapa del escusa- do esté abajo (no me gustaría caer adentro) y salto sobre ella. Una vez ahí, tomo vuelo,
7

salto hacia el lavatorio y ahí está el espejo en todo su esplendor. Primero, fijo la vista en mi cara, mi hocico puntiagudo, como un zorro; mis bigotes alargados y esas arrugas de piel café quetengo sobre las cejas. Después, doy una pequeña vuelta para comprobar el porte atlético de mis patas, pequeñas pero firmes. Cuando ando de ocioso, además de mirarme, ladro frente al espejo o hago como que me enojo y muestro todos mis colmillos impecablemente blancos (los Fuendejalón no me dejan comer azúcar ni nada que dañe mi dentadura). Si me pillaran encima del lavatorio, ¡huy!, me metería en...
tracking img