Pena de muerte o muerte sin pena

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  • Publicado : 22 de enero de 2011
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PENA DE MUERTE O MUERTE SIN PENA
El tema de la pena de muerte es un tema controversial por decir lo menos ya que la opinión de los ciudadanos con respecto al mismo esta basada en múltiples consideraciones de tipo religioso, moral, ético, jurídico, filosófico, etc.

Es un tema que puede ser analizado desde diferentes ángulos y en cada caso la discusión puede ser no solo apasionada sinorealmente profunda. En este tema todas las opiniones son validas y, aunque parezca imposible, lo cierto es que buena parte de los argumentos a favor y en contra de esta medida son bastante sólidos.

De tal forma, con el animo de ser lo mas objetivos posible, empezaremos por eliminar las consideraciones de carácter religioso porque las mismas normalmente están sustentadas en principios que son materiade fe y como tal no son cuestionables. En el Perú, no todos profesan la misma religión y por tanto los argumentos religiosos no tienen porque ser validos para, o, aceptados por, aquellos que no profesan la misma fe.

Sobre el particular, consideramos apropiado comentar las incomodas, impropias y ciertamente atrevidas declaraciones que recientemente hiciera el Sr. Rafael Rey, Ministro de laProducción, en el sentido de que la pena de muerte no esta reñida con la religión Católica.

Aunque el Sr. Rey es conocido por hacer gala de la forma piadosa con que profesa su fe, este no es un interlocutor valido o siquiera creíble de la religión Católica. Mas aun, al irrogarse este tipo de representatividad religiosa lo que hace es poner de manifiesto que el profesa un tipo de religión Católica muypersonal de la que, pareciera ser, es portavoz. Algo así como su propio sabor de Catolicismo.

En esto el Sr. Rey se parece mucho al cardenal Juan Luis Cipriani quien también tiene por costumbre irrogarse la condición de intérprete de la religión Católica cuando no lo es. Un ejemplo flagrante de esta debilidad común es la frase “Yo soy la voz de Cristo” con la que el cardenal reaccionara a lasaclaraciones, perfectamente justificadas, que sobre ciertas declaraciones, le hiciera el monseñor Luis Bambaren.

Continuación...

Con mucha sabiduría la iglesia Católica ha depositado la inmensa responsabilidad de interpretar la fe en cuerpos colegiados integrados por obispos y, en forma excepcional, en la persona misma del Papa.

Esta sabia medida se ha adoptado precisamente para preveniry evitar que laicos y sobretodo sacerdotes, que en buena cuenta son personas comunes y corrientes como todos nosotros, obnubilados por la jerarquía transitoria que en algún momento pudieran ocupar en la estructura de la iglesia, caigan en la tentación de distorsionar las enseñanzas y adaptarlas a sus propios intereses y/o afiebradas interpretaciones teológicas.

En la religión Católica queprofesamos la mayoría de peruanos, las declaraciones tanto del Sr. Rey como del cardenal Cipriani constituyen un pecado. Ese pecado es el pecado de “soberbia”, uno de los siete pecados capitales, y por tanto bien harían ambos en recurrir al Monseñor Bambaren para confesarse y solicitar perdón luego, por supuesto, de realizar un profundo acto de contrición y expresar un autentico propósito de enmienda.El Sr. Rey tiene todo el derecho de coincidir con y/o apoyar la opinión del Presidente con respecto al tema de la pena de muerte pero ciertamente no tiene derecho a utilizar su posición política para manipular abierta e impropiamente con la fe de nuestro pueblo en un claro intento de poner la religión al servicio de la política. El Presidente no necesita ayayeros inescrupulosos; eso, en lugarde ayudarlo lo perjudica.

Al igual que en el caso de los argumentos religiosos consideramos que debemos eliminar igualmente las consideraciones de índole moral. Esto, porque la moralidad social es un valor dinámico que cambia con el transcurrir del tiempo. No nos referimos a la moral inspirada en principios religiosos sino a la moral laica. Esa moral que es aceptada por la mayoría de personas...
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